V. X. C. R.
En el mes de febrero del presente año la oposición en el Consistorio de Benitatxell ya manifestó su malestar por la falta de participación de todos los grupos políticos en la redacción del futuro Plan General. La exposición pública del mismo se aprobó con los votos a favor del gobierno municipal -los seis ediles del Partido Independiente Democrático de Benitatxell?- y contó con el apoyo de los dos concejales del PP.
En la oposición echaron en falta un PGOU con la implicación de la Agenda Local 21. El 29 de abril la Conselleria de Territorio recibía el borrador que, de aprobarse, significará la clasificación de 900.000 m2 de suelo urbanizable, lo que supondrá multiplicar casi por tres la población (Benitatxell no llega a los 5.000 habitantes, de los que dos terceras partes no son españoles).
Entre los cambios más importantes del futuro PGOU, de suelo urbanizable a rústico, se encuentra la zona concentrada junto a la ladera del Puig de la Llorença -monte que alberga entre sus vertientes y acantilados la urbanización Cumbres del Sol- que discurre junto al camino del Ecoparc hasta el núcleo urbano de Pueblo Alcassar. Son miles y miles de metros cuadrados que en las últimas décadas no se han construido y que ahora pasarán a ser rústicos. Si bien el descontento no se ha hecho público manifiestamente (en Benitatxell existe un gran hermetismo sobre todo lo que ha acontecido a nivel urbanístico), está claro que el caso en el que se han visto inmersos el alcalde y la primera teniente de alcalde tiene su origen en las reclasificaciones.
Un vecino ha roto con el silencio que parece ser la norma en la localidad con la denuncia por un presunto delito de cohecho. Desde los miembros de la oposición los ediles del Bloc, PP, Ciben y PSOE aseguran no saber nada del asunto y piden explicaciones al equipo de gobierno.