ELENA APARICIO
Cada día, dos trabajadores sociales, un jurista, un contable y una abogada se reúnen como Fundación Pro-Tutela desde hace 20 años para hacer más fácil la vida a personas con discapacidad psíquica que no tienen familia. Éste es el caso de Ángel Tafaya o los hermanos López Barbé, que fueron los primeros tutelados de la fundación.
Las personas con minusvalía psíquica, por sus especiales limitaciones para distinguir lo que les conviene, necesitan de alguien que se responsabilice y defienda sus derechos, evite que sean engañadas y les ayude a superar dificultades que se irán encontrando en la vida. Si Ángel hubiera tenido esa figura, no se lo hubieran encontrado en Ibi comiendo de la basura.
Debido al constante aumento de tutelados, la Fundación Pro-tutela ha ampliado su sede en Alicante (c./Italia, 30) para poder ayudar a las 25 personas que ahora mismo tienen tuteladas, aunque esperan que antes de que termine el año tendrán ocho usuarios más. Además tienen programados alrededor de once ingresos para el año que viene debido al mal estado de salud de las padres. Este incremento de personas deficientes huérfanas o abandonadas es debido a los adelantos médicos -ya que antes no sobrevivían a sus padres- y a los familiares que se desentienden de ellos y los tratan como una carga. Por otro lado, también ofrecen atención a todas las familias que lo deseen sobre las dudas jurídicas sobre la incapacitación legal y la tutela.
Estas personas residen en centros especiales que hay en toda la provincia de Alicante. Los tutores son elegidos según su afinidad y van a verlos todas las semanas para comprobar las condiciones en las que se encuentran y dar paseos por la ciudad.
Esta fundación no lucrativa lleva el 10% de todos los tutelados de la provincia de Alicante y se financia gracias a las subvenciones que recibe al año de organismos públicos y entidades bancarias. Es por ello que quieren realizar un convenio con Bienestar Social y poder dar una mayor calidad de vida a estas personas que lo necesitan.