F. J. B.
La incertidumbre que rodea la temporada alta turística en la Costa Blanca, con caídas de hasta 15 puntos en la ocupación respecto a la primera quincena de julio de 2007 por la falta de turistas españoles, ha provocado que muchos grupos hoteleros hayan decidido ampliar al mes de agosto la política de ofertas puesta en marcha en julio, lo que posibilita que, en estos momentos, haya hoteles que ofrecen la pensión completa en pleno agosto por 50 euros al día, cuando la tarifa normal estaría entre 70 y 80 euros, según apuntaron ayer fuentes de la patronal. La situación es nueva y, ayer, fuentes de Hosbec apuntaron que no recordaban un inicio de verano tan irregular desde 2004: "Ahora mismo tenemos casos de hoteles que están llenos y otros que lo tienen crudo para vender sus plazas en la segunda quincena de este mes".
La crisis económica que afecta al mercado nacional, clave en la temporada alta, provoca que la rabaja media de los precios sea del 10%, porcentaje que podría ir en aumento en función la evolución de las reservas -los españoles no se mueven con tour operadores- cuyo comportamiento hasta hoy ha sido sorprendente. "Un día no entra ni una y de repente al siguiente te han reservado sesenta habitaciones". Ayer, por ejemplo, varios hoteles, en zonas tan dispares como Calpe o la Playa de San Juan, tenían habitaciones disponibles para cualquier día de agosto, a tres semanas vista. También los había sin plazas para el puente de la Virgen. Mayoristas como Viajes Halcón o Barceló registran en estos momentos caídas de ventas del 20% respecto al verano del año pasado y prácticamente toda la costa y las islas están en oferta, aunque también hay hoteles de 4 y 5 estrellas que han decidido aguantar y esperar a ver cómo evoluciona el mercado. Ayer, el último hotel de lujo inaugurado en Benidorm vendía la media pensión en agosto a 300 euros la habitación doble. De momento tiene plazas de sobra, pero la sombra del fiasco de Starwood en el antiguo Real de Faula está presente en el sector.
Otro dato que confirma el mal inicio de julio -mes que fue espectacular para el sector en 2007- es el momento por el que atraviesa el sector hostelero de la primera línea de playa. Restaurantes y chiringuitos que no dan abasto durante los fines de semana pero donde no hay ningún problema para encontrar mesa de lunes a viernes. "La gente viene con menos dinero y se muestra mucho más prudente a la hora del gasto, lo estamos notando todos los días", subrayaron ayer fuentes de la Asociación Provincial de Hostelería.