F. J. B.
El conseller de Infraestructuras, Mario Flores, reclamó ayer a la patronal autonómica Cierval que participe en el proyecto para construir la primera fase de la futura autopista Alicante-La Roda, en concreto el tramo entre la capital y Caudete (Albacete) en el límite entre la provincia y Castilla-La Mancha. Flores se reunió con la junta directiva de la Cierval que preside Rafael Ferrando, a quien explicó que la autopista servirá para aliviar la autovía A-31, que soporta un tráfico diario de 65.000 vehículos, un 25% camiones y autobuses. Flores explicó que los técnicos trabajan en el trazado más directo posible para una autopista que apenas tendrá salidas, por la que solo podrán circular vehículos ligeros e, incluso, a mayor velocidad de la actualmente permitida, 120 kilómetros a la hora en algunos tramos, lo cual solicitará al Gobierno.
Por otro lado, el conseller también trasladó a Cierval el compromiso de la Generalitat de llevar a Fomento la propuesta de que una vez se ponga en servicio el AVE entre Madrid y la Comunidad, el actual corredor ferroviario se convierta en logístico, destinado principalmente para el transporte de mercancías. La Conselleria ha diseñado una red logística con ocho grandes nodos.