PERE ROSTOLL
La operación ya está en marcha. El bloque que apoyó a Leire Pajín como portavoz de la delegación del PSPV en el congreso federal va a intentar consolidarse con la intención de poder decantar en septiembre la elección del nuevo secretario general de los socialistas valencianos. El grupo, con una posición de supremacía en Alicante, buscará acuerdos en Castellón y Valencia para garantizar un margen suficiente al nuevo líderazgo que surja en el PSPV cuando se clausure el congreso. La alianza, explicaron las fuentes consultadas, podría visualizarse antes de final de mes para preparar la elección de delegados del congreso nacional del PSPV -que arranca el 1 de septiembre con las primeras asambleas locales- y, de paso, tratar de evitar la proliferación de candidatos.
Entre los cargos que respaldaron a la nueva número tres socialista -la mayoría en las agrupaciones de Alicante y Elche, entre otros- como responsable de la federación valenciana en Madrid se ha extendido el convencimiento de que, por separado, sería muy difícil decidir el cónclave. Son conscientes, al menos esas son las cuentas que hacen, de que el sector lermista, con Ximo Puig como candidato, supera claramente el 30% de los apoyos y muy fieles. Por tanto, para abordar un proceso de cambio y relevo generacional, de acuerdo a la línea que ha marcado el congreso federal, es preciso que el resto unan fuerzas y poder elegir así un secretario general del PSPV que pueda encajar con ese perfil.
En los próximos días, explicaron estas mismas fuentes, se producirá un encuentro del bloque que avaló a Pajín en la provincia para consolidar el pacto y extenderlo a Valencia, provincia en la que deberían sumarse los apoyos de Jorge Alarte y los restos del ciscarismo; y también a Castellón, donde la mitad de la delegación que acudió a Madrid -el grupo más próximo en su día a Jordi Sevilla y enfrentado a Puig- ya mostró su identificación absoluta a la nueva secretaria de Organización federal del PSOE. Leire Pajín, obviamente, estaría al tanto de toda la operación pero con mucha cautela porque, aunque sea formalmente, la nueva número tres de los socialistas quiere mantener una exquisita neutralidad.
Procesos distintos
Es evidente, entre otras cosas porque el proceso de elección de delegados para el cónclave nacional del PSPV es distinto, que el respaldo que logró Pajín en el congreso federal, superior al 80% de los delegados, será ahora menor. Podría situarse alrededor del 60%. Pero también es verdad que siempre que esa entente acabe fructificando, explicaron las fuentes consultadas, la resolución final del pulso quedaría en manos de la decisión que tomara Leire Pajín y se alejaría del lermismo -muy molesto por el ascenso de la dirigente alicantina- que, no obstante, dispondría de la capacidad suficiente para forzar la máquina hasta el último momento en busca de cuotas en la ejecutiva, algo que podría desestabilizar el congreso y dar una imagen de ruptura de la que Pajín quiere huir.
El problema es que el grupo que respaldó a la nueva secretaria de Organización en el congreso federal es tan heterogéneo y con militantes de origen tan disperso que tendrá que hilar muy fino con la identidad del aspirante que concurirá a la secretaría general del PSPV para que haya un consenso amplio sobre esa opción. En principio, de acuerdo a las fuentes consultadas y a pesar de que ninguno de los nombres que hay sobre la mesa entusiasman, el que parece tener una cabeza de ventaja sobre los demás es el alcalde de Alaquàs, Jorge Alarte, por su discurso ligado al relevo generacional y a la renovación del PSPV. "De momento, sí", apuntaron diversas fuentes sobre Alarte que en el congreso federal ha salido bien parado tras colocar peones en Madrid. Pero Alarte tiene debilidades porque tuvo que pactar para acudir de delegado a Madrid y porque también tiene detractores entre el sector afín a Leire Pajín.
Por eso tampoco hay que descartar ni la opción de Ana Noguera, que, a pesar del hándicap de sus apoyos limitados, cuenta con la ventaja de ser mujer, de encajar con el modelo de Ferraz y de ser diputada en las Cortes. Ni tampoco, ni mucho menos, que, finalmente, en aras del consenso y de la negociación a la que obliga el ascenso de Pajín a la secretaría de Organización del PSOE, pueda salir a la palestra el nombre de otro aspirante que aglutine a todo el sector próximo a la número tres socialista y que pueda encajar en los criterios marcados por Zapatero en el congreso federal.