J. A. M.
Los tres acusados de asaltar un banco en Novelda con armamento de guerra alegaron ayer en el juicio que les obligaron a cometer el asalto para saldar una deuda de 5.000 euros cada uno. La vista oral por este atraco cometido el 21 de abril de 2006 comenzó ayer en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial. La Fiscalía pide inicialmente penas que suman 123 años de prisión. Entre las armas intervenidas, había un subfusil automático israelí y dos pistolas.
Según señalaron los acusados, el presunto inductor fue un hombre de nacionalidad italiana, apellidado Rico, a quien conocían de irse de fiesta con él por las noches. Todos reconocieron ser consumidores de drogas y dijeron que Rico se la facilitaba. Tras una noche en Gandía, les llevó hasta Novelda donde les dijo que le debían 5.000 euros cada uno y que si querían saldar la deuda iban a tener que cometer un atraco, según declararon. Diez minutos antes, les entregó las armas, las pelucas y las gafas para cometer el asalto. Los acusados señalaron que Rico les dijo que las armas eran de fogueo. Los tres sostuvieron que no se atrevieron a negarse porque "sabíamos que era un persona peligrosa y teníamos miedo de las represalias". La oficina asaltada era una sucursal del Banco Santander Central Hispano, en la que en ese momento había seis empleados.
Cada uno de los tres asaltantes tenía asignada una misión: uno debía llevar a los empleados al sótano y atarlos, otro tapar las cámaras y el tercero llevarse el dinero. "Todo pasó en diez minutos pero cuando nos dimos cuenta vimos que la Policía había rodeado el edificio", señaló uno de los acusados. Los procesados alegaron que fueron corteses con los empleados y que no usaron la violencia. De todas maneras, uno de los empleados declaró que uno de los asaltantes dijo que si no les obedecían les volarían la cabeza.
Por su parte, los agentes de la Guardia Civil señalaron que nunca encontraron al presunto inductor, aunque sospecharon que había alguien más en el golpe sin que se le haya identificado.