J. E. MUNERA
El fantasma de las "dos Españas" sobrevoló ayer el pleno de la Diputación Provincial. Tales fueron las diferencias entre populares y socialistas sobre la ley de la Memoria Histórica, que una propuesta del PSPV para retirar las distinciones honoríficas de la institución al dictador Francisco Franco acabó en un acalorado cruce de acusaciones entre sus respectivos portavoces. Mientras los socialistas acusaron al PP de sentirse "heredero" de la dictadura franquista y de verter una sarta de "patrañas" y "sandeces" al respecto, los populares les tildaron de "revisionistas" de la historia, de estar "anclados en el pasado" y de "crispadores".
El PP volvió a imponer su holgada mayoría para rechazar la propuesta socialista de dejar sin efecto el nombramiento de Franco como "hijo adoptivo y predilecto de la provincia de Alicante", adoptado por la institución en 1939 y 1944, así como otros honores y distinciones a él mismo y a su familia. De nada sirvieron a los populares los argumentos del presidente del grupo socialista, Roque Moreno, que defendió el cumplimiento de la propuesta no como "un acto voluntarista", sino por "imperativo legal" de la ley de la Memoria Histórica, que ordena "la retirada de la simbología de la Guerra Civil y de la represión de la dictadura".
La portavoz adjunta de los populares, Mercedes Alonso, instó a los socialistas a dejar la historia "para los historiadores, sea buena o mala", y les acusó de "utilizar y manipular" los hechos históricos "con fines partidistas". "Muchos de nosotros hemos crecido en democracia y no hemos conocido otra cosa, y muchos jóvenes ni siquiera saben quién es Franco", recalcó Alonso, que emplazó al PSPV a "mirar adelante" y preocuparse por los "problemas reales" de la gente, en lugar "de usar la historia para enfrentar a los españoles".
El debate fue subiendo de tono cuando la portavoz adjunta popular expresó su sorpresa por el hecho de que el presidente Rodríguez Zapatero se declare "heredero de la II República, que fracasó, en lugar de citar a Felipe González, Alfonso Guerra o Santiago Carrillo, que jugaron un papel fundamental en la Transición".
En su primera réplica, Moreno emplazó a Alonso a recibir lecciones de historia y destacó que la II República no fracasó, "sino que fue dinamitada por los golpistas". El presidente de los socialistas incidió en que el "no" de los populares era un respaldo implícito al franquismo y les preguntó si se sienten "herederos" de la dictadura.
El segundo argumento desestimatorio del PP lo enmarcó Alonso en el hecho de que, aunque quisieran, no podrían retirar las distinciones a Franco "porque ya está muerto y enterrado" y el reglamento de la Diputación contempla que estos honores son vitalicios. "No podemos revisar algo que ya no se tiene porque esas distinciones están vacantes por fallecimiento". "Cuando suben la luz y el agua un 16% y un 26%, ¿qué aporta el PSPV a los alicantinos?", se preguntó Alonso: "Franco". "Es triste", agregó. "Pónganse al día y déjense de historias de caballerías".
Moreno criticó la "ignorancia" de Alonso sobre la historia y las leyes -"porque una ley siempre está por encima de un reglamento"-, calificó de "sandeces" buena parte de sus argumentos y anunció que pedirán un informe jurídico sobre el cumplimiento de la citada ley para seguir luchando por la retirada de las distinciones "a un golpista, represor y dictador".
Antes de este tenso debate, populares y socialistas habían acordado una propuesta conjunta para instar a los ayuntamientos de la provincia a dedicar el nombre de "Víctimas del Terrorismo" a una calle de sus respectivos municipios.