F. J. B.
El secretario de Estado de Turismo, Joan Mesquida, insistió ayer en que el número de visitantes que recibirá España durante este verano se situará en cifras "muy similares" a las de 2007 o ligeramente superiores, aunque gastarán de forma más contenida, de tal manera que las mayores "incertidumbres" se desplazarán al año 2009. Opinión que refuerza la tesis de los hoteleros de la Costa Blanca que el próximo año tendrán que añadir a la crisis económica nacional, la ralentización de Gran Bretaña, cuyos turistas no la han notado tanto este año porque compraron la vacaciones ante de la devaluación de la libra frente al euro.
Mesquida cifró en algo más de 60 millones el número de turistas extranjeros que visitarán España como destino vacacional, según las previsiones de la Secretaría de Estado, lo que supone un incremento respecto al año anterior, en que se alcanzaron los 59,2 millones de turistas. Estas perspectivas, sin embargo, no coinciden con las de hosteleros y hoteleros, que prevén un ligero retroceso durante esta temporada. Mesquida reconoció que sobre el sector planean algunas "amenazas" y aspectos que pueden influir negativamente, pero reiteró que el turismo "resiste mejor" que otros sectores la ralentización económica.
En este sentido, mencionó el incremento del precio de los combustibles que calculó en un 83% en un año, la paridad del euro con la libra esterlina o con el dólar, la evolución del IPC y de los tipos de interés o la ralentización económica que afecta a muchos de los mercados emisores de turismo. "En función de la evolución de las amenazas, hay que manifestar una cierta preocupación por la incertidumbre en relación a 2009".
La Federación Hotelera de la Comunidad analiza hoy el comportamiento de los primeros meses del año que han estado marcados por la congelación de precios y el descenso de los días de estancia.