N. I.
Lejos de los estereotipos que se asocian a los casos de violencia en el ámbito familiar, los menores que cometen este tipo de agresiones no pertenecen a un núcleo familiar "conflictivo". Fuentes judiciales advierten de que el perfil de los chavales que llegan a los juzgados por casos de agresión "a sus progenitores, hermanos o, en muchos casos, abuelos", pertenecen a familias "de nivel medio y alto, alejadas del calificativo de desestructuradas como normalmente se piensa". Los profesionales precisan, además, que las diferencias entre hombres y mujeres en la autoría de estos asuntos es "mínima".
Frente a esta radiografía del joven agresor, los profesionales sostienen que poco a poco se están registrando "importantes cambios" en los progenitores a la hora de afrontar este tipo de violencia. Según afirman, se están venciendo las "grandes reticencias" que impedían a los padres afrontar los casos y buscar "una solución, aunque esto suponga poner en conocimiento de los juzgados estos episodios de violencia".
Por otra parte, la lucha contra este tipo de agresiones sitúa, al igual que en la parcela de la violencia doméstica entre adultos, en un papel importante al colectivo sanitario. Las fuentes consultadas afirman que, especialmente desde los centros de atención primaria se está realizando un importante esfuerzo en las tareas de "detección" para alertar de aquellas "conductas o signos de violencia" que puedan hacer sospechar que existe un comportamiento agresiva por parte del menor.