EFE
Así lo anunció hoy en una rueda de prensa el conseller de Gobernación, Serafín Castellano, tras reunirse con la comisión de Espectáculos y Actividades Recreativas de la Comunitat Valenciana. El conseller matizó que su departamento ha elaborado una Orden para regular este tipo de establecimientos "eventuales", "portátiles" y "desmontables".
Estos establecimientos podrán funcionar desde el 13 de junio hasta el 14 de septiembre y deberán mantener unas distancias mínimas. Así, se tendrán que ubicar a 50 metros de las zonas residencias; a unos 200 metros lineales de distancia entre las mismas instalaciones, y, como máximo, a otros 200 metros cuadrados en cuanto a la propia instalación.
Además, podrán abrir desde las 11.00 hasta las 4.30 horas, y tendrán que ajustarse a lo establecido en la ley 7/2002 en cuanto a contaminación acústica. Esto quiere decir que no podrán exceder durante el día los 55 decibelios, y los 45 en horario nocturno. Sobre este aspecto, el conseller aseveró que las inspecciones "serán restrictivas".
Los 'chiringuitos' sólo podrán vender bebidas y alimentos frescos y envasados que cumplan con todas las garantías de seguridad alimentaria, manipulación de alimentos, conservación y otros requisitos de seguridad de la Comunitat.
Esta regulación se plasmará en una Orden de contenido excepcional que aprobará próximamente el Consell, aunque las características de estos establecimientos quedarán reflejadas en la modificación del Reglamento de Espectáculos sobre el que la Conselleria de Gobernación está trabajando.
El objetivo de estas medidas es, aseveró el conseller, establecer una normativa reguladora dirigida a prever esta circunstancia que estará basada en dos supuestos básicos caracterizados por su ubicación en las playas y por el horario del mismo, "una nueva figura que se encuentra a mitad camino entre el pub y la discoteca", destacó.
Insistió en que la razón de ser de esta Orden responde a la "necesidad" de afrontar una situación que se viene produciendo en las costas de la Comunitat "ante la gran afluencia de personas que aprovechando el buen tiempo se desplazan a las playas en busca de sol y diversión". En definitiva, concluyó, "se trata de conjugar el derecho al ocio con el derecho al descanso".