El presidente de la Generalitat, Francisco Camps, pidió ayer, durante el discurso de inauguración del congreso nacional del PP, que los protagonistas de la convocatoria sean únicamente Mariano Rajoy y su nuevo equipo, los militantes populares y los españoles. "Si sólo hablamos de eso habremos ganado el congreso", apuntó Camps en una clara referencia a los cuatro meses de convulsiones internas que han precedido al cónclave de Valencia. En una breve alocución, -Camps tendrá otra intervención en la clausura- el jefe del Consell volvió a ejercer de bastón de apoyo de Mariano Rajoy al que ofreció todo su respaldo y le dejó manos libres para acabar de confeccionar el equipo que considere oportuno como fórmula para alejar cualquier resquicio de crítica en las jornadas del cónclave. La otra intervención que marcó la apertura de la convocatoria fue la de la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá. La presidenta del congreso, con la vehemencia que le caracteriza, hizo una encendida defensa de la unidad del PP y pidió a los compromisarios que el cónclave sea "eficaz e inteligente". Barberá reclamó "integración" para restañar las heridas abiertas en el partido e hizo una defensa del legado de los gobiernos de José María Aznar.