El presunto autor de los disparos se encontraba en tratamiento psicológico desde hace dos años, como consecuencia de los trastornos sufridos durante su cautiverio, según un informe al que ha tenido acceso este diario. El psiquiatra que le examinó le diagnosticó un trastorno ansioso depresivo por el que estaba tomando psicofármacos, antidepresivos y ansiolíticos además de estar acudiendo a revisiones sobre su estado mental. Sin embargo, las personas que le conocían matizaron que nada hacia pensar que acabaría teniendo una reacción como la de ayer en la Albufereta. El hombre se había presentado con una peluca en el establecimiento, aunque salvo la víctima ninguna de las personas que estaban dentro del local le conocían. De hecho, en las declaraciones que hacían ayer tras el tiroteo muchos de sus compañeros señalaban que no le habían visto en su vida.