J. A. M.
El primer juicio de atentado a funcionario público por una agresión a médicos se celebró ayer en Alicante sin que se presentara el acusado. El procesado alegó depresión para no acudir a la vista y su defensa pidió la absolución por enfermedad mental. La vista pudo celebrarse sin él, ya que la Ley de Enjuiciamiento Criminal permite esta posibilidad si las penas que se reclaman son inferiores a los dos años de cárcel. El acusado, J. V., protagonizó un altercado en el área de Urgencias del Hospital General de Alicante el 26 de noviembre de 2006, donde se enfrentó a dos médicos y arrojó por los aires un biombo y la camilla en la que acababa de ser trasladado al centro. En la vista declararon el jefe del servicio, la médico que le atendió, el jefe de seguridad y el conductor de la ambulancia. La Fiscalía reclama para el procesado un año de prisión, mientras que la acusación particular, ejercida por el Colegio de Médicos, reclama dos años. Ambas partes mantuvieron ayer estas penas tras el juicio celebrado en el juzgado de lo Penal 2 de Alicante.
Hasta ahora, las agresiones a médicos eran consideradas como faltas y sólo eran castigadas con una multa. Tras un acuerdo de la junta de fiscales, la pena puede ser de entre uno y tres años de cárcel.
Los médicos denunciantes son el responsable del servicio de Urgencias en el turno en que ocurrió el altercado y la facultativa a la que amenazó e intentó agredir. El acusado había sido trasladado en ambulancia a Urgencias del General tras ser recogido en un bar del barrio de San Agustín donde protagonizó un altercado. El hombre estaba seminconsciente tumbado en el suelo y tenía inflamación en una mano tras haber golpeado con el puño una pared. El conductor de la ambulancia declaró que cuando le bajaban en silla de ruedas del vehículo al Hospital abrió los ojos y empezó a insultar y a amenazar a todo el mundo.
Los testigos coincidieron en señalar que el acusado lanzó la camilla por los aires y arrojó un biombo contra una sala de espera abarrotada de gente que tuvo que salir corriendo en "estampida". El agente de seguridad pudo reducirlo en el momento en el que se disponía a agarrar del cuello a la doctora que estaba con él.
La defensa argumentó ayer que el comportamiento extremo del acusado demostraba que era una persona que tiene un problema mental, por lo que pidió una eximente incompleta por enfermedad mental, o bien que se le aplique como una atenuante.