P. ROSTOLL
Cada aval -la firma con la que un compromisario muestra su respaldo a un candidato- se ha convertido en uno de los trofeos más codiciados dentro de la batalla interna que se libra en el PP y un motivo más del ataque frontal de Francisco Camps contra la cúpula de los populares alicantinos. El jefe del Consell y sus huestes han tratado de demostrar con la recogida de firmas para Mariano Rajoy que disponen de un cierto margen para, de una vez por todas, romper el poder de Joaquín Ripoll en Alicante. De otra, los antiguos zaplanistas, con el titular de la Diputación a la cabeza, han intentado, de igual manera, trasladar la imagen de que resisten y de que pueden todavía hacer frente al avance campista.
Parece evidente ya, por tanto, que la batalla por la recogida de los avales de cara al cónclave nacional de Valencia -que vivió su último episodio, de momento, en la tumultuosa reunión de la dirección del PP del pasado lunes en la que Ripoll, junto a varios de sus afines, denunció presiones y amenazas desde Valencia para conseguir avales a favor de Rajoy- se ha convertido en un primer tanteo para la batalla que se avecina por el control de la dirección provincial de los populares. El pasado sábado, Ricardo Costa, número dos del PP en la Comunidad, llevó a Valladolid, personalmente, una caja con una cantidad que se acercaba a los 300 avales de compromisarios tanto de Alicante como también Castellón y Valencia.
No estaban todos. Faltaban el de Juan Costa, delegado nato en su condición de diputado; y alrededor de una cuarentena de firmas más correspondientes a compromisarios de la provincia de Alicante que habían evitado la "sugerencia" de la dirección regional -algunos no pudieron resistirse y entregaron su aval a Camps- de firmar en blanco para que el presidente de la Generalitat presumiera de su poder y se los entregara personalmente a Rajoy. Sea cual sea el cauce a través del que se canalice el descontento contra el presidente nacional del PP, bien con la candidatura que medita Juan Costa bien con votos en blanco en el congreso, esos avales libres se han convertido en claves para el congreso que arrancará en Valencia el próximo día 20.
Rajoy prometió a Ripoll, durante el acto que protagonizó hace unas semanas en Elche, mantener una conversación para resolver la cuestión de la entrega de avales. Hoy es el día, que el líder del PP, pese a que Alicante es la segunda provincia de España que aporta más compromisarios al cónclave, todavía no ha hablado con el responsable de los populares alicantinos. Y ahora la cúpula del partido en Alicante está dispuesta a jugar sus cartas -los avales que restan en su poder- hasta el último minuto. Ese número de firmas podría ser alrededor del 10% de las que necesita Juan Costa para presentarse. El PP de Alicante, además, pretende que se liberen avales ya rubricados a favor de Mariano Rajoy si Juan Costa se presenta, algo que rechaza de plano la dirección regional de Francisco Camps.
"Yo no voy a firmar ahora. El sábado 21, cuando lleguemos al congreso y se vean las candidaturas, ya veremos que pasa", apuntó un destacado dirigente del PP de Alicante. La estrategia, por tanto, es clara: retener los avales a la espera de una posible candidatura alternativa y si, finalmente, hay que guardar las formas y entregárselos a Mariano Rajoy, hacerlo en el último instante.
El sábado 21 será el día clave del cónclave popular
El sábado 21 de junio, la segunda jornada del cónclave popular, será el día clave para determinar los avales reales que tiene Rajoy y comprobar si tendrá rival. De acuerdo con el horario, aún provisional, el congreso comenzará el viernes por la tarde, entre otras cosas, con el informe del comité de conflictos y el análisis de la gestión del comité ejecutivo. Después comenzará el trabajo en comisión de las tres ponencias. El sábado, seguirá el debate de las ponencias ante el plenario, donde sólo se discutirán las enmiendas que hayan quedado "vivas" -aquellas que hayan logrado el respaldo en comisión de un 30% de los compromisarios-. Ese mismo sábado 21 por la mañana se abrirá el plazo de presentación de candidaturas. El discurso de los candidatos a presidir el PP se producirá esa tarde. Después tocará el turno de las votaciones y el escrutinio. La sesión del domingo se dedicará a la intervención del nuevo presidente electo del Partido Popular.