R. CARRIZOSA
Casi con puntualidad británica, unos cuarenta trabajadores de las harineras Bufort y Cloquell iniciaron ayer a las ocho y media de la mañana en la avenida de Elche su cuarta protesta en defensa de sus puestos de trabajo. El corte de los dos sentidos de la circulación provocó durante una hora y media retenciones de tráfico kilométricas en una de las arterias de entrada y salida de la ciudad y en "hora punta", cuando decenas de conductores se dirigen a sus centros de trabajo para iniciar otra jornada laboral.
La mayoría de ellos se vio atrapada en el atasco generado en la avenida de Loring y su prolongación en el tramo de la fachada litoral paralela a la Explanada, sin conocer las causas de la retención. Aunque la presencia de agentes de la Policía Local regulando el tráfico en puntos estratégicos de confluencia y el desvío para salir de la ciudad por la calle Catedrático Soler les daba a entender que habría algún motivo. Quizá, por ello, no protestaban con los claxons. Un poco más lejos, en el sentido contrario, los vehículos procedentes de la autovía y de Elche, eran desviados por la calle México y la Gran Vía. No obstante, la previsión de una ruta alternativa no evitó las largas colas de turismos desde el inicio del barrio de San Gabriel.
Aunque el corte de los dos sentidos de la circulación sólo duró media hora -uno de ellos se habilitó después para dar salida a los turismos retenidos en la ciudad- los atascos de tráfico se prolongaron más tiempo, conforme iban incorporándose a las colas conductores que salieron con el tiempo justo de su casa para desplazarse al trabajo.
En una situación de cierto caos, sólo faltaba que algún vehículo se averiara para poner a prueba las paciencias. Y así pasó. En el tramo de la avenida de Loring, el motor de una furgoneta empezó a echar humo y después, otro turimso se "plantó" en mitad de la cola. En ambos casos, los conductores fueron auxiliados por policías locales y contaron con la comprensión de los que esperaban su turno para arañar unos metros de ventaja.
Mientras se producían las retenciones, los trabajadores de las harineras planteaban, aislados -sin tráfico alrededor-, sus reivindicaciones con pitos y pancartas. Los cuarenta concentrados -que suponen la mitad de la plantilla "porque no todos trabajan dentro de la fábrica", explicaban- contrastaban con el amplio despliegue de agentes de seguridad, entre policías locales y nacionales.
No hubo incidentes, incluso, a las 9 de la mañana los empleados se dispusieron a almorzar en el sentido de la circulación que mantenían cortado, mientras cientos de vehículos pasaban a su lado -no sin cierta prisa- por el habilitado para salir de la ciudad.
Los trabajadores tienen previsto realizar otra protesta mañana, a la misma hora.
Cambio del plan Benalúa Sur
Lo que pretenden es presionar al Ayuntamiento para que modifique el plan de Benlaúa Sur, ya que el proyecto original afectaría a la actividad de la empresa. La elevación de una de las calles por encima de los 1,70 metros de altura impediría realizar la carga y descarga de las harineras. "Queremos que la edil de Urbanismo, Sonia Castedo, nos vuelva a recibir y nos explique las soluciones técnicas que nos prometió hace unas semanas para resolver el problema", indicó Manuel Ledesma, responsable de la federación agroalimentaria de Comisiones Obreras.
No obstante, éste sólo sería el primer paso para desbloquear la situación sobre el futuro de las harineras, implantadas desde los años 30 en la avenida de Elche. Los trabajadores también reclaman al Ayuntamiento que agilice el desarrollo de las bases del convenio firmado hace cinco años entre las empresas y el Consistorio por la actuación urbanística. El preacuerdo prevé el desmantelamiento de las plantas y el traslado de las mismas, "pero todavía no se han concretado las condiciones", añadió Ledesma.
Convocada para mañana a las 8.30 otra protesta
Los trabajadores de las harineras tienen previsto realizar otra protesta para mañana a la misma hora, 08.30, y en el mismo lugar, avenida de Elche, como medida de presión para que el alcalde o la edil de Urbanismo den una respuesta a sus reivindicaciones. "La pelota está en el tejado del Ayuntamiento, dado que las empresas nos han garantizado el mantenimiento del empleo después del traslado", concluyó Manuel Ledesma, responsable de la federación agroalimentaria de CC OO. Los trabajadores no descartan nuevas medidas si no obtienen respuesta.