P. ROSTOLL
o sólo no se han producido presiones ni amenazas desde Valencia a cargos del PP de Alicante para que avalen la candidatura de Mariano Rajoy sino que, además, el comité de conflictos del partido está dispuesto a investigar todos los casos que se denuncien. Esa es la tesis oficial que mantuvo ayer el número dos autonómico del PP, Ricardo Costa, después de la reunión de la ejecutiva provincial del pasado lunes que terminó en medio de duras acusaciones y de una bronca entre los partidarios de Joaquín Ripoll, responsable popular en la provincia de Alicante, y los del jefe del Consell y mandamás regional de la formación, Francisco Camps.
"Yo he estado allí -en referencia a la provincia- y nadie me ha dicho nada", apuntó el mencionado Costa. Efectivamente, el secretario general del PP ha mantenido en las últimas semanas varias reuniones comarcales en Alicante e, incluso, un encuentro con la cúpula de los populares alicantinos y, recordó, "en ningún caso nadie me ha dicho nada" En la reunión del pasado lunes, como se recordará, Ripoll denunció presiones y amenazas en la recogida de avales para Rajoy al tiempo que cargos locales afines al PP de Alicante definieron a los campistas de "chupatintas y tiralevitas" y denunciaron "prácticas sicilianas" de la dirección regional en la recogida de firmas a favor de Mariano Rajoy.
"El comité de conflictos está a disposición de los militantes para que se depuren todas las responsabilidades", concluyó Costa que rechazó realizar más declaraciones. En la dirección regional del PP, sin embargo, no ha pasado desapercibida la batalla que se generó el lunes en la convocatoria de la dirección provincial. "Tomamos nota y ya veremos que pasa en el congreso provincial", apuntaron fuentes del entorno del presidente Francisco Camps y de la cúpula autonómica de los populares. Antes de final de año, debe celebrarse el congreso provincial del PP en el que, en principio, todo apunta a que Joaquín Ripoll tendrá competencia y rival para continuar como presidente de la formación en Alicante.
En cualquier caso, desde la ejecutiva regional del PP ven los ataques que reciben de cargos del partido en Alicante como los "últimos coletazos de vida de los restos del zaplanismo". De hecho, la cúpula regional de los populares aludió, para justificar su tesis de la debilidad en la que se movería Ripoll, a la escasa asistencia a la reunión de la ejecutiva del lunes y al hecho de que las intervenciones contra la actuación de Valencia las protagonizara la "vieja guardia" -Montesinos, Peralta y Pedro Romero, entre otros- frente al silencio de dirigentes más jóvenes. Sea como fuere, la dirección provincial todavía mantiene controlados -pese a los movimientos de Ricardo Costa y David Serra para recoger firmas- alrededor de una cuarentena de avales en blanco que, a veinte días del congreso, no habrían sido entregados a Rajoy y que, por tanto, todavía estarían libres para tratar de presentar una candidatura alternativa en el congreso.
La cúpula regional rechaza ceder firmas a Juan Costa
Tanto el secretario general del PP, Ricardo Costa, como el presidente de los populares catalanes, Daniel Sirera, -reunidos ayer en Valencia para pactar el enésimo documento para reclamar agua, financiación e infraestructuras- rechazaron la posibilidad de ceder firmas para propiciar una lista alternativa. "El PP tiene unas reglas del juego que tienen que ser las mismas para todos", afirmó Sirera en una postura que respaldó Costa. El número dos autonómico de los populares se mantuvo firme en su respaldo a Rajoy, pese a una eventual candidatura de su hermano, "Mi posición es coherente con lo que pienso y no me genera ningún conflicto personal-familiar", dijo.