TERESA DOMÍNGUEZ
Johny Cedillo y su familia son una lección viva de humanidad y generosidad. No sólo recogieron en su casa de Tortosa (Tarragona) y cuidaron una noche como si fuera suya a la hija de tres meses de una joven rumana de 26 años a la que no conocían y que les dio el bebé por no poder cuidarlo, sino que lo hicieron ante la falta absoluta de amparo en que vivía la pequeña y que pasó desapercibida a todas y cada una de las instituciones de una ciudad, la de Valencia, en cuyas calles malvivía de las limosnas su madre. Johny denunció el caso y la madre fue detenida pero el juez ya la ha dejado en libertad.
"Cuando llegaron el viernes del colegio y la niña ya no estaba, mis hijos se echaron a llorar. Al pequeño le mentimos, pero a la mayor le dijimos la verdad: 'Mi hijita, la Policía dice que no la podemos tener y se la han llevado a un centro de acogida'". Joseline, de once años, respondió manejando la lógica como sólo un niño sabe hacerlo: "¿Y por qué no nos dejan a Elenita a nosotros, que la estamos cuidando tan bien, papá?". Johny Cedillo y María Dolores Tenesela llegaron hace ocho años de Ecuador y aseguran que lucharán por la adopción del bebé.
La odisea comenzó el lunes de la semana pasada cuando la mujer pedía limosna con el bebé. "Me dijo que llevaba cuatro días viviendo en la calle, sin comer y que no podía más", comenta Johny, quien le dio dinero para regresar a Valencia y en la estación de tren la mujer le insinuó que si la podía ayudar con la niña haciéndose cargo de ella. Le sugirió que volviera a Valencia y le llamara si no encontraba ayuda. El pasado jueves regresó a Tortosa, le entregó el bebé y Johny denunció el caso tras acudir a un centro de salud para que un pediatra viera a la niña.