F. J. B.
El conseller de Medio Ambiente, José Ramón García Antón, volvió a recoger ayer el guante lanzado por el Gobierno central para trabajar conjuntamente y alcanzar un pacto de estado que solucione los problemas del agua en la Comunidad Valenciana, pero advirtió de que "en la mesa nos tenemos que sentar sin ningún tipo de exclusión previa y menos sin la posibilidad de negociar un trasvase del Ebro, algo a lo que no podemos renunciar y ahí están los datos; en un año de sequía el río tiene un caudal extraordinario y dos o tres crecidas". García Antón recibió ayer el respaldo de su homólogo murciano, Antonio Cerdá, con el que compartió un acto público en Alicante. Ambos se mostraron abiertos a negociar con el Ministerio de Medio Ambiente pero insistieron en que sin ningún tipo de censura previa sobre los temas a tratar. El conseller García Antón sí que ha observado un cambio claro del Ejecutivo en temas como el mantenimiento del Tajo-Segura o una mejora el proyecto del Júcar-Vinalopó.
José Ramón García Antón, consideró que es "intolerable" que el Gobierno pretenda iniciar un pacto admitiendo trasvases pero "excluyendo" el del Ebro, al tiempo que apostó por "abrir las puertas" y "sentarnos todos a hablar de todo" porque "si no son capaces de hacerlo es que no quieren llegar a ningún pacto".
Como hace 500 años
García Antón opinó que el Gobierno central "gobierna de una forma como lo podían hacer los pequeños agricultores hace 500 años, está esperando a ver si llueve o no llueve" y, a su juicio, es "dramático" que el Ejecutivo "no tenga una política seria y rigurosa, una planificación clara, que no sepa qué es lo que tiene que hacer y que esté pendiente de si llueve o no llueve". A su modo de ver, "es intolerable que se descarte" ningún trasvase y añadió que "si queremos ser serios, partir de que sí vamos a hacer trasvases pero no el Ebro es ridículo". El consejero argumentó así que el Gobierno "se está condicionando por las políticas más nefastas que ha habido hasta ahora, seguir estando bloqueado completamente por lo que pasa en el Bloc o por lo que pasa en Aragón".
El conseller sí consideró que el nuevo equipo ministerial "tiene la voluntad de solucionar algunos de esos temas y no lo tiene fácil porque la política tan errática que han llevado en los últimos cuatro años", García Antón le instó a "abrir las puertas y sentarnos todos a hablar de todo. Si no son capaces de hacerlo es que no quieren llegar a ningún pacto", apostilló.
"Queremos ser leales con el Gobierno, estamos dispuestos a tender la mano pero si excluyen cualquier cosa nosotros no estaremos", agregó el conseller, quien sostuvo que "o que no se puede decir es de esto no se habla, no, se habla de todo, y se hablará con las condiciones que se tengan que hablar y estamos dispuestos a modificar lo que sea y si no tenemos razón a admitir que no la tenemos, pero tenemos que hablar de todas las soluciones".
García Antón incidió en que la política del Gobierno es "ver lo que pasa en el Ebro", que "tiene agua suficiente". Además reivindicó "el doble derecho" de los valencianos "como propietarios de una parte importante de la cuenca y como españoles y tanto la Ley de Aguas como la Constitución nos avalan para que puedan venir porque las aguas son públicas". Finalmente, resaltó que "la propia exposición de Zaragoza coloca sacos para intentar que las aguas del Ebro, desbordándose, no hagan imposible inaugurarla el día 14, ese es el problema", que el río "tiene agua suficiente".
"Fuente de conflicto entre comunidades"
El PSOE envió a alcaldes y portavoces socialistas un argumentario para que éstos sepan cómo argumentar el rechazo al trasvase del Ebro, en el que, además de declararlo "inviable" técnica y ambientalmente, es considerado como "una fuente de conflicto entre comunidades autónomas". En el argumentario se insta a los cargos socialistas a incidir en que el trasvase estaría condicionado al clima, en que es una infraestructura compleja y que dañaría el ecosistema.