F. J. B. / REDACCIÓN
Los residentes de la gran área de Barcelona donde viven 5,5 millones de personas pueden volver a llenar desde hoy piscinas, regar jardines y lavar sus coches después de que el Gobierno catalán levantara ayer las restricciones por la sequía. La Generalitat acordó reducir el nivel de alerta por sequía (de la excepcionalidad 2 a la 1) en la zona abastecida con el agua del sistema Ter-Llobregat, después de que, tras el mayo más lluvioso en treinta años, los embalses hayan alcanzado casi el 54% de su capacidad. El conseller de Medio Ambiente, Francesc Baltasar, anunció que el Gobierno catalán pedirá de inmediato al Ejecutivo central que derogue el viernes el Real Decreto que posibilita la prolongación del trasvase del Ebro a Barcelona dada la nueva situación, según Efe.
El conseller insistió en varias ocasiones en que, una vez sin efecto la construcción de la tubería que debía traer agua del trasvase del Ebro, no existe ningún proyecto para interconectar las redes hídricas de Tarragona y Barcelona. En la práctica, el Govern derogó las prohibiciones que existían en unos 450 municipios de emplear agua potable en el riego de jardines y parques, de rellenar piscinas y de limpiar el coche con mangueras.
Por otro lado, las intensas lluvias de las últimas semanas han posibilitado que España abandone prácticamente la situación de sequía, ya que los embalses están ya al 60% de su capacidad. La crecida del Ebro amenaza con inundar hoy parte de las instalaciones de la Expo, donde ya ayer comenzó a entrar agua del río. La cuenca recogió el pasado mayo un total de 229,3 litros de lluvia por metro cuadrado, la más alta desde 1880.