V. M. ROMERO
Ni un solo día ni una sola noche sin nubes de polvo precedentes del Puerto de Alicante. Los vecinos de la Asociación Gran Vía Sur-Puerto de Alicante han vuelto a denunciar las continuas nubes de polvo de clínker -materia prima del cemento- que impregnan las calles del barrio por las noches procedentes de la zona de graneles del puerto "a pesar de carecer de la licencia municipal necesaria para ejecutar estos trabajos", según aseguró ayer el presidente de la asociación, Manuel Alcón.
De hecho, una de las vecinas afectadas por las nubes de polvo envió una carta al Defensor del Pueblo y éste le contestó dándole la razón sobre los daños que sufren los vecinos de Gran Vía Sur, a la vez que también recibió una respuesta desde la Gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento de Alicante, fechada el 24 de enero de 2008, en la que se indica que "no existen ni concesión alguna de licencia sobre las actividades" que la afectada denunció y que se realizan en el Puerto de Alicante (ver anexo superior). Según denuncian los vecinos, las nubes de polvo de cemento producen molestas irritaciones en ojos y garganta.
Asimismo, Manuel Alcón lamentó la situación por la que están pasando los vecinos, la mala actuación de las administraciones públicas y de la Fiscalía de Alicante de Medio Ambiente "que ha archivado la denuncia porque existe un caso similar, presentado por el Seprona, cuando todavía hoy en día están en marcha investigaciones derivadas de medidores de partículas, que se pusieron en el Barrio Gran Vía Sur- Puerto y que está siendo analizado por un toxicólogo en Valencia".
Por su parte, el vocal de Medio Ambiente de la asociación vecinal, José Santamaría, incidió en que seguirán trabajando para conseguir resultados ante una actuación que considera "inexplicable" y que está negociando con los partidos de la oposición e intentando conseguir fondos para continuar con su particular lucha.
El Barranco de las Ovejas
Por otra parte, José Santamaría también lamentó la situación de "contaminación" en la que se encuentra el Barranco de las Ovejas, donde llegan vertidos de aguas fecales por el aliviadero o por el falso emisario situado a 300 metros de la playa de San Gabriel. Asimismo, llegan vertidos contaminantes de empresas -al respecto hay abiertas diligencias penales- mientras que las administraciones "no hacen nada".