ara propiciar el decoro en el vestir no hace falta que obligues a nadie a llevar uniforme. En los tiempos actuales de la sociedad del bienestar no procede algo así porque se puede tener un par de pantalones y dos camisas". El delegado de CC OO en l'Alacantí, Alfonso Rodríguez, no es partidario del uniforme en los centros públicos como un hecho aislado: "Debería abordarlo el centro de que se trate como un conjunto de conceptos frente al consumismo global y entonces sería educativo. Así no tiene nada que ver con la calidad, que no nos despisten", sostiene.
Al igual que él, el resto de representantes sindicales en las formaciones del STEPV y Fete-UGT coinciden en la "ausencia de pedagogía alguna" en la nueva iniciativa de la Conselleria de Educación. "Poner uniforme a los escolares no tiene ninguna relación ni con el rendimiento de los alumnos ni con el prestigio de los profesores y los centros. Para una educación de calidad con fondos públicos deben primarse otros extremos que el conseller Font de Mora está obviando y que nos han unido a todas las fuerzas sindicales para concentrarnos el día 4 en los institutos y manifestarnos el día 10 en las tres provincias". Gerardo Fernández, de Fete-UGT, se refiere a la negativa de los docentes a que se de EpC en inglés, a que se ponga repaso en julio sin contar con los profesores, a que los interinos lleven un año sin cobrar trienios ni los directores sus complementos, o a que no se vaya a sustituir a ningún profesor hasta fin de curso. "El uniforme puede satisfacer a unas familias y a otras no, pero la identidad de la pública se diluye acercándonos en estas cosas a los colectivos privados. El fasto de una mayor homogeneidad no tiene sentido en el conjunto de la riqueza de la diversidad actual", apunta.
Desde el STEPV, Manuel Serrano corrobora las palabras de Fernández al considerar que este nuevo proyecto piloto "no es más que otra cortina de humo para distraer a la comunidad educativa de los verdaderos problemas que hay. Podrá ser más cómodo para las familias y siempre que se lleve a cabo por mayoría es una decisión de los padres en la que no vamos a entrar los sindicatos -añade-, pero si se quiere llegar con la implantación del uniforme a los centros CAES -los que escolarizan al alumnado más desfavorecido socialmente- se les va a añadir problemas económicos serios a los que ya tienen para la adquisición del material escolar".