REDACCIÓN
La directora general de Evaluación, Innovación y Calidad Educativa y de la Formación Profesional, Auxiliadora Hernández, explicó ayer que la experiencia de implantar el uniforme en los centros públicos es "positiva" porque "creemos que cualquier propuesta que eleve el rendimiento escolar de los alumnos, que incremente la valoración de la actividad docente y que consolide el prestigio social de la institución, es bueno".
Aunque la iniciativa parte de la Conselleria de Educación, son los consejos escolares quienes deciden participar o no, de ahí el carácter "experimental, piloto y absolutamente voluntario por parte de los centros" para sumarse a la iniciativa, como recalcó la responsable de Calidad. Su finalidad consiste en "ayudar a las familias atenuando el gasto y eliminando problemas relacionados con la vestimenta de sus hijos", dijo Auxiliadora Hernández.
También apunta que "se pretende proyectar una imagen de prestigio en la escuela pública", por lo que su departamento ha tenido en cuenta "informes que acreditan que los uniformes favorecen una mejor integración de todo el alumnado eliminando las diferencias debidas a la vestimenta y, por tanto, puede ayudar a resolver o atenuar problemas relacionados con la convivencia escolar". La medida insiste en que "posee un impacto social inmediato que fomentará una cultura del consumo más responsable, evitando las rivalidades y envidias que provoca el uso de la ropa de marca". Incluso se considera que "puede facilitar la integración de los inmigrantes".
En resumen, "pretende evitar los conflictos entre padres e hijos sobre la ropa que usan a diario y al mismo tiempo erradicará indumentarias inadecuadas o inapropiadas entre los escolares", concluye la directora general. Hernández precisa que lo adoptarán "los consejos escolares de manera independiente. No se ha impuesto nada. Es un debate abierto en otros países y comunidades y esta conselleria no quiere dejar pasar algo que es positivo".