P. ROSTOLL
Instalados en la batalla. Así está el PSPV en la provincia de Alicante a las puertas del congreso federal de Madrid y del cónclave que debe elegir una nueva ejecutiva de los socialistas valencianos. Las principales agrupaciones locales del partido están inmersas en disputas internas o diezmadas por crisis eternas que han vuelto a aflorar a raíz del actual proceso congresual. Precisamente, la pugna para el cónclave federal ha roto el partido en Alicante y Alcoy y ha abierto las hostilidades en Benidorm, lo que se suma a los conflictos ya abiertos en las últimas semanas en Elche y Elda, la crisis que arrastra el partido en Dénia y la disputa en el grupo socialista de la Diputación.
En Alicante, la disputa amenaza abiertamente la continuidad del secretario general, Roque Moreno, que sale muy debilitado de la asamblea del pasado sábado en la que se abrió el proceso para el congreso federal. Moreno, en el primer asalto de la lucha por el control de la agrupación, se quedó en minoría. No quería ser prisionero de los seguidores de Ángel Franco y Manuel Bueno y ahora, en la práctica, su continuidad depende casi de ellos. Cerca de quinientos militantes, en su inmensa mayoría próximos a los sectores críticos, abandonaron la asamblea en la que apenas votaron 350 afiliados, los grupos en los que se apoya el todavía secretario local del PSPV.
La desautorización fue mayor en tanto que Roque Moreno era el que encabezaba personalmente la candidatura al congreso comarcal que, posteriormente, debe elegir los delegados para Madrid. La jugada diseñada por los afines a Franco junto al sector de Bueno les salió redonda. Le explicitaron a Roque Moreno dónde está la mayoría y ahora el secretario general ha visto reducido su margen de maniobra. Casi no le queda otra vía para disponer de votos suficientes y repetir en la agrupación, al menos sobre el papel, que buscar pactos con los que hasta ahora descartaba acuerdos. Ese era, precisamente, el camino que marcaban algunos de los grupos con los que Moreno ha contado hasta ahora. "Es preciso integrar más gente", apuntaron. Pero ese movimiento, al tiempo, le puede suponer al secretario general conflictos con algunos de los que, hasta aquí, le han apoyado caso de Brufal o Gaspar Hernández.
Desde los sectores que lideran el ex senador Franco y el diputado autonómico Manuel Bueno se hizo ayer un llamamiento a la calma pese a la evidencia de que Roque Moreno ha salido "tocado" de la asamblea. Unos, los afines a Franco, le ofrecen estabilidad hasta la elección de secretario general en diciembre; otros, el sector de Manuel Bueno, apostaron "por tender la mano para ir a las próximas elecciones en condiciones de ganar", explicitó el diputado autonómico.
No ha sido Alicante el único foco de conflicto. En Alcoy, la batalla para el congreso federal ha dejado en minoría a la portavoz municipal y candidata en las últimas elecciones locales, Patricia Blanquer, que se enfrentó al secretario general y diputado autonómico, Amando Vilaplana. Y en Benidorm se reabrieron viejas heridas con una candidatura alternativa a la impulsada por la gestora local que superó el 20% de los votos y que, por tanto, logró representación para el congreso comarcal de la Marina Baixa.
Todas estas escaramuzas para el congreso federal se suman a los indicios de agotamiento que empieza a dar el proyecto socialista en Elche, el principal bastión socialista en la Comunidad, después de las duras críticas que la semana pasada escuchó el alcalde y secretario general, Alejandro Soler, durante una reunión de la ejecutiva local; a la batalla por el futuro del partido que se avecina en Elda tras la dimisión como concejal, confirmada también en los últimos días, del ex alcalde y senador Juan Pascual Azorín; a la grave crisis que azota a los socialistas en Dénia con un gobierno local en minoría tras la marcha del tránsfuga Juan Collado; y a la guerra, ahora soterrada, que se ha abierto en la Diputación con la salida de Roque Moreno y el cuestionado regreso de Antonio Amorós a la portavocía del grupo.
Ximo Puig propondrá primarias para elegir secretario general
El aspirante a la secretaría general del PSPV, Ximo Puig, arrancó ayer en Alicante su carrera hacia la dirección de los socialistas valencianos con la propuesta de que "la próxima elección de secretario general del PSPV sea por sufragio universal, si el congreso lo aprueba, como símbolo de la potencia que significa el militante como piedra angular de esta organización". En cuanto a la toma de decisiones, Puig aseguró que, en caso de discrepancias con Madrid, "es compatible la lealtad con nuestros ciudadanos con la lealtad al proyecto de Rodríguez Zapatero". "Mi primera lealtad, en todo caso, es esta Comunidad y, en caso de discrepancias, voy a convencer, si se da el caso, a los compañeros del PSOE o del Gobierno si es necesario de que lo que nosotros interpretamos que necesita esta sociedad", para, "desde el debate y el acuerdo, dar soluciones para el conjunto de España y para la Comunidad".