P. R. F.
El cruce de enmiendas ha hecho aflorar, de nuevo, las diferencias entre la cúpula del PP de Alicante y Valencia. Desde la ejecutiva que encabeza José Joaquín Ripoll, básicamente, se ha trazado una serie de propuestas que plantean otorgar más poder a las provincias y a las corporaciones locales mientras que, por contra, los afines al presidente de la Generalitat, Francisco Camps, como es obvio, han optado por reclamar un recorte del poder de las organizaciones provinciales del PP a favor de las autonomías. Es el choque entre dos conceptos de partido casi irreconciliables.
Anoche se cerró en la sede popular de Génova el plazo de presentación de enmiendas a las tres ponencias -estatutos, política y económica- del cónclave. Al cierre de la edición, se habían registrado más de un millar de propuestas de modificación. Los populares alicantinos tenían previsto tramitar las suyas a media tarde por correo electrónico, apuntaron fuentes de la dirección provincial del PP.
La formación que encabeza Joaquín Ripoll, por ejemplo, reclama un mayor poder en la confección de las candidaturas electorales -cuestión que está en el epicentro de los conflictos con Camps- frente a la posición del jefe del Consell que pretende asumir la propuesta de las candidaturas al Congreso y el Senado. El equipo redactor que ha organizado Ripoll también plantea potenciar el papel de las diputaciones y los municipios. Todo lo contrario que Valencia, desde donde, de acuerdo a la ponencia oficial, se pretende dar un mayor poder a las autonomías.
Uno de los temas más conflictivos del cónclave volverá a ser el del agua. Aragón, por ejemplo, presentó ayer una serie de enmiendas a la ponencia económica en las que plantea, como eje de la política del PP, un gran pacto nacional del agua al tiempo que reclama evitar cualquier referencia a los trasvases a pesar de que ésta, en el documento, es vaga y ambigua toda vez que los populares, de nuevo, evitan hablar del Ebro en el texto.