CLARA R. FORNER
Los comerciantes y hosteleros de la playa de San Juan ya sudan sólo con pensar en el verano que les espera. La coincidencia del caos de tráfico que están generando las obras del tranvía con la crisis económica, el reciente incendio de Casa Domingo y otros factores como la paralización del proyecto de peatonalización de la avenida de Niza hacen temer una temporada estival especialmente difícil para una zona que se ha visto muy castigada en los últimos años.
No hay temporada turística sin obras en una playa de la ciudad de Alicante. El año pasado le tocó a la Albufereta. San Juan se libró entonces, pero este año los hosteleros, comerciantes y vecinos van a sufrir de nuevo las consecuencias de tener una de sus principales avenidas levantada, pues la obra dura hasta diciembre.
El presidente de la Asociación de Comerciantes Fontplaya, Julián Gayo, explica que la pretemporada turística "está siendo durísima" ya que incluso los establecimientos de Playa de San Juan que hasta ahora funcionaban sin problemas han visto reducir su actividad hasta en un 60 por ciento. Por ejemplo, explica que "heladerías que a estas alturas del año ya habían tenido que contratar a dos o tres personas para atender a la clientela, este año no lo han hecho".
La asociación tiene muy claro que la obra del tranvía contribuirá a modernizar la playa y agradece el comportamiento de la empresa que ejecuta las obras, pero el problema es que los perjuicios habituales de cualquier obra de tanta envergadura como ésta se han agravado con la crisis económica.
El principal motivo por el que se ha reducido la clientela es el caos circulatorio que se ha generado con las obras. Aunque el Gestor de Transportes y Puertos de la Generalitat se ha comprometido a parar las obras en las aceras y a dejar plazas de aparcamiento libres el próximo 30 de junio, el problema es que la reducción de cuatro a dos carriles es ya definitiva.
Como se recordará, la Conselleria de Infraestructuras y Transportes consensuó el trazado del tranvía con las asociaciones de comerciantes y vecinos. El acuerdo pasa por conservar la mediana y mantener las plazas de aparcamiento, a cambio de reducir un carril en cada sentido. La idea es que el tráfico de paso se desvíe por la avenida de las Naciones como ruta alternativa.
Atascos
Pero las retenciones registradas durante los últimos fines de semana y el puente de mayo hacen prever grandes atascos en las calles más próximas a la playa, sobre todo en la misma avenida de la Costa Blanca. Además, Julián Gayo explica que "las vallas y las obras a la vista siempre son un inconveniente para la presencia de los turistas".
La asociación de comerciantes ha propuesto al Ayuntamiento que habilite como aparcamientos alternativos un par de solares situados a la altura de la calle de San Sebastián. La entidad permanece ahora a la espera de una respuesta del equipo de Gobierno municipal.
Además, los comerciantes se quejan de que, desde que se acabaron las obras de la avenida de Niza, el uso de las calles trasversales no está claro debido a que todavía no se ha realizado la recepción de la obra. "A estas alturas aún no sabemos cómo se va a regular el tráfico", indica el portavoz, quien también lamenta que todavía no se conozcan los plazos para acometer la peatonalización de los tramos que quedan por reurbanizar en la avenida de Niza. Será otra obra de gran envergadura, por lo que resulta muy probable que se vea afectada otra temporada estival.
Gayo asegura que "el desánimo que hay es general porque la Semana Santa siempre ayudaba a aguantar hasta el verano, pero esta vez, entre el mal tiempo y lo pronto que ha caído, no se han reforzado las ventas. Además, los pocos turistas que vinieron esos días o los que llegaron en el puente del 1 de mayo se asustaban al ver las obras". En consecuencia, agrega, las agencias que alquilan apartamentos apenas reciben visitas para reservar alojamientos de cara a julio o agosto. "Están muy preocupadas y todavía tienen la confianza de que se produzca un boom con la llegada del calor, pero de momento tememos que sólo venga la gente que tiene un apartamento en propiedad".
Las quejas de los comerciantes incluyen también la incertidumbre que se crea respecto a edificios afectados por la Ley de Costas como el hotel el Cabo o, más recientemente, el restaurante Casa Domingo, que registró un incendio hace meses y cuyos dueños no tienen permiso para acometer las obras de restauración.