F. J. B.
L
as tormentas del pasado fin de semana, producto de un embolsamiento de aire frío en las capas altas de la atmósfera, dejaron una media de 50 litros por metro cuadrado en la provincia y provocaron, además, una sensible recuperación en la cuenca del Segura, hasta el punto que el año hidrológico 2007-2008 ha dejado de ser el más seco de la historia de la cuenca. En el Júcar la situación de los embalses sigue mejorando sustancialmente con un total de 829 hm3 embalsados, un 25% de su capacidad y pantanos como el de Beniarrés a punto de abrir sus puertas para dejar salir agua. Ayer, el embalse almacenaba 24,54 hm3, a medio hectómetro cúbico de la apertura de compuertas, según explicaron desde la Confederación Hidrográfica del Júcar .
Los embalses del Amadorio y Guadalest estaban, por su parte, al 80% con un total de 22 hm3 de agua embalsada entre ambos.
En la cuenca del Segura donde más ha llovido ha sido en las vegas Alta y Medio lo que permitirá mejorar sustancialmente el caudal de agua que circula por el río. También llovió abundantemente en los municipios de Benferri y Albatera. La localidad menos favorecida por las trombas del fin de semana fue Jacarilla, aunque también cayeron 34 litros.
Las lluvias han sido generosas y también han contribuido a aliviar la situación de la cabecera del Tajo, en concreto el complejo de embalses de Entrepeñas y Buendía -puerta del trasvase Tajo-Segura- que ayer almacenaban 353 hm3, con lo cual cuentan con 113 hm3 "trasvasables" a Alicante y Murcia y dan pie a un posible envío de agua para riego como reclama el Sindicato Central de Regantes del Acueducto Tajo-Segura al que pertenecen 20.000 agricultores del Campo de Elche y la Vega Baja.
Por otro lado, Renfe restableció el servicio ferroviario tras reparar la catenaria que obligó a suspender el tráfico Alicante-Madrid y Alicante-San Vicente durante cuatro horas. La compañía anunció que devolverá parcialmente el importe de los billetes, aunque especificó que la supresión se debió a causas naturales, lo que le exime de esta obligación.
Por su parte, la Unió-Coag informó que las lluvias fueron muy bien recibidas y son muy positivas en general para el conjunto de la agricultura alicantina. La precipitación sirve para ahorrar bastantes riegos en el campo, para recargar los acuíferos, para limpiar los árboles ante posibles enfermedades y para incrementar el calibre del fruto que todavía no está maduro. El problema se encuentra, sin embargo, en el cultivo de la cereza en las zonas de la Vall de la Gallinera y el Comtat. Si sigue lloviendo podría haber problemas en la uva del Vinalopó, actualmente en periodo de floración.
Las comarcas del interior de Valencia fueron las más perjudicadas por las trombas del pasado fin de semana al ir acompañadas de granizo, especialmente en las comarcas de Los Serranos y Camp de Turia, donde algunas cosechas de temporada han quedado prácticamente destrozadas. Según La Unió-Coag, esas precipitaciones han provocado "daños de importancia" en los cultivos de melones y sandías, principalmente, así como en los cítricos y viñas, según el sindicato agrario.