A. PRADO
J
uana Fernández Pérez ha denunciado que su madre, enferma de alzheimer de 82 años para la que solicitó su valoración como gran dependiente hace un año, falleció el pasado mes de octubre sin llegar a ser valorada por los técnicos de la Generalitat. Juana, que presentó la solicitud de valoración para su madre en mayo de 2007, recibió el pasado martes, un año después de su petición, la llamada de los valoradores con intención de visitar a su madre por primera vez y reconocer su grado de dependencia, siete meses después de que ésta hubiera fallecido.
Juana Fernández considera "muy cruel y muy humillante lo que está pasando con la Ley de Dependencia" después de las declaraciones hechas por el conseller de Bienestar Social, que achacó a los fallos del sistema informático los retrasos para aplicar la ley. "Que llamen después de fallecer mi madre hace meses y que digan ahora que es culpa de los ordenadores me parece una vergüenza, creo que lo que buscan es que la gente se muera antes", indica Juana.
Camps reconoce que la informática demora los trámites
El presidente del Consell, Francisco Camps, justificó ayer el retraso de las ayudas por la Ley de Dependencia en los fallos del sistema informático para su tramitación, pese a lo cual afirmó que la Generalitat atiende a 100.000 dependientes. Camps respondió así en las Cortes Valencianas al PSPV-PSOE, tras afirmar que el Gobierno central "no ha sabido organizar" el procedimiento para tramitar las ayudas y "por culpa del sistema informático", la gestión de las prestaciones "no está funcionando como tenía que funcionar".