JOSÉ PARRILLA
El Ministerio de Defensa hizo público ayer, a través de su boletín oficial, la baja en el Ejército del sargento valenciano F. C. S., afectado, tras su paso por la guerra de Irak, por el denominado extraoficialmente "síndrome del ex combatiente". Es la primera vez que el ministerio reconoce este tipo de bajas, aunque, por motivos formales, la razón oficial es "estrés postraumático".
La noticia la ha sacado a la luz el bufete Acuña Abogados, que ha llevado el caso desde que el tribunal médico abrió el expediente de incapacidad hasta la resolución final. F. C. S. prefiere mantenerse alejado de cualquier cosa que le recuerde su paso por la guerra. No quiere fotos, no quiere hacer declaraciones, no quiere recordar. Su abogado ha sido por tanto, quien ha contado su historia.
Según el letrado, el sargento valenciano, de 35 años de edad, estaba destinado en el entonces batallón, ahora regimiento, NBQ (Nuclear, Bacteriológico y Químico); de Valencia, una unidad de alta especialización. A mediados de 2003, apenas tres meses después de que Estados Unidos iniciara la guerra de Iraq, varios miembros del batallón se incorporaron al primer contingente español destinado en aquel país. Su participación era imprescindible, dado que el objetivo de esta "guerra preventiva" era interceptar las armas de destrucción masiva que supuestamente escondía Sadam Hussein.
Su misión duró los seis meses que el contingente estuvo en la zona antes de su relevo en el mes de diciembre. Y en este tiempo el sargento vivió "situaciones de alto riesgo y de alerta constante". Según su abogado, el equipo vivía con la obsesión de encontrar las armas químicas y bacteriológicas que desencadenaron la invasión de Iraq.