J.H.
La exposición incluye un diorama, obra de los belenistas Roberto Martínez, Antonio Alonso y Luisa Fernández, que reproduce la primera estación que tuvo Alicante y que muestra la salida de la línea por Óscar Esplá, el barranco de Benalúa y el ramal al Puerto. El Museo de los Amigos del Ferrocarril aporta vagones del apeadero de Torrellano en el que se monta el público y se puede ver una colección, cedida por Carlos Gonzálvez Amat, de trenes metálicos de Payá fabricados en Ibi entre 1940 y 1980, en la que están muchos de los convoyes de pasajeros y vagones de mercancías del mundo. Vicente Ortolá, de los Amigos del Ferrocarril, aporta trenes históricos en miniatura, entre ellos uno de los mejores, el primer AVE a Sevilla. También hay una maqueta de la Asociación Murciana del Ferrocarril, un circuito que reproduce a pequeña escala el tren de la línea Murcia-Alquería, continuamente en movimiento. No falta un briquete auténtico de carbón que alimentaba las calderas, la cesta de un jefe de tren, la cartera de un revisor y hasta un gato de madera de los utilizados para levantar vagones cuando descarrilaban.