A. P.
Sólo un 32,33% de los contribuyentes en la Comunidad Valenciana aporta dinero a la Iglesia al marcar la casilla correspondiente en la declaración del IRPF, según señalaron ayer los responsables económicos de la Diócesis de Orihuela-Alicante, que informaron ayer del nuevo sistema de financiación acordado en 2006 entre el Estado Español y la Santa Sede, y que se aplica este año en la declaración de la renta.
Con este acuerdo, se eleva el porcentaje de asignación tributaria a la Iglesia -del 0,5% al 0,7%-, con las aportaciones de los contribuiyentes que así lo marquen en su declaración, y deja de percibir el complemento presupuestario con cargo al Estado, además de renunciar a la exención del IVA en la adquisición de bienes inmuebles.
"Estamos acostumbrados a que el Estado pague a la Iglesia y eso ya no existe. Los católicos vamos entendiendo que su mantenimiento es cosa nuestra", apuntó ayer José Luis Satorre, presidente de la comisión para el sostenimiento de la Iglesia. El ecónomo diocesano, Francisco Martínez, incidió en que ahora "la Iglesia depende exclusivamente de los católicos" y confió en que al subir la asignación "la aportación recogida sea mayor".
La Diócesis recaudó en 2007 2,7 millones por la renta y otros 2 millones con aportaciones de las parroquias, con lo que pagar la retribución de 359 sacerdotes (3,5 millones e);, conservar templos (430.000 e); o realizar tareas sociales (1,1 millones e);, y celebrar al año 13.000 bautismos, 10.000 comuniones, 3.000 confirmaciones, 4.500 bodas, 12.000 entierros, 700 unciones y 105.000 misas