FRANCESC ARABÍ
unca nadie dejó menos rastro en el lugar de los hechos habiéndose llevado tanto botín. La firma irlandesa Midway International Ltd facturó al Instituto Valenciano de la Exportación (IVEX); al menos 1,8 millones de dólares por presuntos gastos de organización del recital que Julio Iglesias ofreció en México el 10 de abril de 1999 por cuenta de la Generalitat y en el marco de la gira promocional de los productos valencianos en el mundo. La Agencia Tributaria impuso al organismo público una multa de 191.457 euros por esos pagos y otros a Gold Peak Trade Service -en relación con el concierto en Shangai- tras no aceptar que el IVEX se dedujera esos gastos en el impuesto de sociedades. Hacienda dudó de que esas empresas extranjeras "hayan realizado los servicios". En otras palabras: apuntaló la tesis de que se trataba de una facturación falsa.
Esa línea sale claramente reforzada con la testifical, a raíz de una segunda comisión rogatoria enviada por el juez del caso al apoderado del Auditorio Nacional de México. Éste aporta junto a su declaración remitida al juzgado de instrucción número 19 de Valencia, el contrato rubricado el 10 de marzo de 1999 -un mes antes del concierto- por el propio Auditorio y la empresa local Rac Producciones. En virtud del acuerdo suscrito entre el IVEX y el resto de las partes, a la Generalitat no debería haberle costado un céntimo aquel sarao. Pero por las informaciones de este diario se supo que la irlandesa Midway cobró 1,8 millones de dólares por supuestos gastos de organización que según el apoderado del Auditorio Nacional de México, no se llevaron a cabo.