F. D. G.
E
l pequeño comercio de la provincia no reducirá sus plantillas a pesar de la sensible caída de las ventas que ha registrado en el último año. Según el último Informe de Coyuntura del Comercio Minorista de las Cámaras de Comercio de la Comunidad Valenciana, las pymes continuarán invirtiendo en sus negocios, aunque a un ritmo de crecimiento menor, y mantendrán estables sus niveles de empleo.
El estudio de las Cámaras apunta que los comerciantes tienen unas expectativas a medio plazo sobre la marcha de sus negocios menos optimistas si se compara con las expectativas de periodos precedentes. Asimismo, la confianza de los comerciantes sobre la evolución de las ventas a corto y medio plazo también se reduce. Y es que la realidad ha confirmado las malas expectativas del tejido empresarial alicantino. De hecho, la ventas minoristas han caído en la provincia un 8,6% en el último año, según datos del Instituto Nacional de Estadística.
No obstante, los pequeños empresarios de Alicante de los subsectores de la alimentación, equipamiento personal y del hogar, descartan por el momento ahorrar costes a través de despidos.
Según datos facilitados por la Federación Alicantina de Comercio de la Pequeña y Mediana Empresa (Facpyme);, la provincia cuenta actualmente con 30.000 comercios que dan empleo a más de 90.000 personas. Además, el 97% de las firmas tiene menos de 10 trabajadores. En opinión del presidente de la patronal del pequeño comercio, Pedro Reig, las pymes necesitan ahora más que nunca el empleo estable para afrontar un contexto económico marcado por el descenso del consumo. "Nuestras plantillas suelen ser más estables que el personal de las grandes superficies. Debemos poner en valor y aprovechar la experiencia que concede esa estabilidad", comenta Reig, quien sostiene que "es hora de apretarse el cinturón". El presidente de Facpyme aboga por "implantar mecanismos de control de gastos en las empresas para reducir los costes prescindibles y recuperar la atención, la proximidad, la calidad y el trato personal para ser más competitivos en un entorno con un consumidor que va a gastar menos dinero". Reig mantiene que "las empresas poco profesionales y que no tenían ninguna base para abrir" serán las que se vean obligadas a echar el cierre.