R. CARRIZOSA
L
a escalada de los precios del gasóleo está agravando la difícil situación que atraviesan las empresas de transporte por carretera, del que dependen en la provincia unas 14.000 familias, entre los sectores de mercancías y viajeros. El presidente de la patronal alicantina del transporte Fetrama, Juan Rico, aseguró ayer que son circunstancias "insostenibles" para muchas compañías provinciales y advirtió de cierres de mercantiles si los carburantes siguen su tendencia al alza "y los bancos y cajas mantienen cerrados los créditos".
El combustible se ha encarecido en los últimos quince meses un 28,4% y un 7,2% en lo que va de año, según los datos facilitados por la Federación Valenciana de Empresas de Transporte (FVET);. Desde principios de año, el precio del gasóleo de automoción supera ya al de la gasolina y llenar el depósito de un coche de gasoil cuesta en España doce euros más que hace quince meses, según los datos del último Boletín Petrolero de la UE. Ayer, en algunas estaciones de servicio de Alicante este combustible marcaba 1,21 euros por litro, frente a los 1,18 de la gasolina de 95 octanos.
"Con estos aumentos la situación se hace insostenible", reiteraba Juan Rico. Los transportistas no pueden repercutir las subidas a los clientes "porque ellos nos dicen que sus incrementos los ajustaron en enero y que no pueden asumirlos a mitad de año". A esta adversa circunstancia, se une, además, que los cobros en el sector "son normalmente a plazos. Y nosotros vivimos al día. Tenemos que llenar cada jornada el depósito, mientras los cobros se dilatan en el tiempo", incidía el dirigente empresarial, quien calculaba que los gastos del carburante suponen alrededor de un 40% del total de los costes de explotación de una empresa. Esta federación suma alrededor de un millar de empresas asociadas y una flota de unos 8.000 camiones, si bien Rico calcula que la escalada de los precios del gasoil afecta a unos 14.000 vehículos en Alicante, "es decir 14.000 familias, entre el sector de viajeros y de mercancías".
Los máximos de los combustibles están coincidiendo en el tiempo con una pronunciada desaceleración económica derivada de la crisis inmobiliaria.
Este ajuste que atraviesa la construcción afecta, además, colateralmente a los transportistas y a otros sectores, ya que las entidades financieras han endurecido las condiciones para conceder préstamos tanto a compañías como a particulares. "El cierre de los créditos por parte de bancos y cajas también ahoga a nuestras empresas. Las exigencias cada vez son más duras para conseguir un préstamo, lo que frena nuestra gestión", lamentaba Juan Rico.
A nivel nacional, el Comité Nacional del Transporte por Carretera se ha reunido en los últimos días con la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, a la que ha solicitado, entre otras medidas, una reducción de impuestos e incentivos fiscales para que las empresas del sector puedan salvar la crisis.