J. A. B. MADRID
La presencia de Eduardo Zaplana en la cúpula directiva de Telefónica, una empresa presente en 24 países repartidos en tres continentes, no es un caso aislado. Es más, puede considerarse como normal en este tipo de compañías multinacionales. En el consejo de administración de la operadora, presidida por César Alierta desde el año 2000 cuando sustituyó a Juan Villalonga, se sienta Javier de Paz (ex líder de los jóvenes del PSOE);, Fernando Almansa (ex jefe de la Casa del Rey);, Luiz Fernando Furlán (ex ministro de Economía del presidente brasileño Lula); y hasta hace dos meses Manuel Pizarro (ex presidente de Endesa y ahora diputado del PP);.
En el entramado societario del grupo Telefónica también figuran, con responsabilidades dispares políticos como Alfredo Timmermans (ex secretario de Estado de Comunicación con Aznar y amigo de Zaplana);, Narcís Serra (ex ministro socialista);, José Rodríguez de la Borbolla (ex presidente de la Junta de Andalucía);, Fernando Gil (ex ministro de Hacienda de México); e incluso personajes públicos como Iñaki Urdangarín, marido la Infanta Cristina, que se sienta en el consejo de administración de TISA, la empresa que engloba las participaciones de la operadora en Iberoamérica.
Primera línea
Políticos de primera línea internacional como Tony Blair, Gerhard Schröder o el mismo Aznar, entre otros, se involucran en grandes empresas multinacionales como asesores o consultores con el fin de aprovechar su agenda de relaciones internacionales.
Pese a su marcha a la empresa privada, el "número dos" del Gobierno madrileño, Ignacio González, en declaraciones durante una rueda de prensa, afirmó que la decisión de Eduardo Zaplana de abandonar la política significa una "pérdida" importante para el PP, pero se ha mostrado "seguro" de que "seguirá vinculado" al partido y "contribuirá a sus éxitos".