|
|
|
HEMEROTECA » |
PERE ROSTOLL Casi todos sus fieles sabían, desde hace semanas, que Eduardo Zaplana tenía ofertas de la empresa privada para dejar la vida política. Era una cuestión de tiempo, apuntan, que el ex ministro abandonara su escaño en el Congreso. Por eso, a casi nadie, confiesan sus más próximos, cogió por sorpresa el anuncio realizado ayer por Zaplana de que se marchaba a Telefónica. Así y todo, el impacto en el PP de Alicante fue total. No en vano, deja la escena pública el mayor referente que el partido ha tenido en la provincia. La dirección provincial del PP, en la que se agrupan los restos de lo que otrora fue el inmenso imperio político de Zaplana, acusó ayer el golpe. Reconocen que, con el ex ministro fuera de la vida pública, habrá fugas al campismo pero, pese a todo, mantendrán la pugna por el control del PP de Alicante en el próximo congreso provincial con Joaquín Ripoll como referente. Y se la juegan a vida o muerte. O ganan el cónclave alicantino o habrá llegado el final del camino.
Durante años, Eduardo Zaplana fue el "faro protector", como le definió ayer un cargo del partido. Controló hasta el último edil del PP en la provincia y en la Comunidad Valenciana. Tras su marcha a Madrid dejando la herencia a Francisco Camps, la batalla interna en el PPCV y la consolidación electoral del actual jefe del Consell redujeron su influencia a la dirección provincial de los populares, controlada por el citado Joaquín Ripoll y su más directo núcleo de colaboradores.
Pero desde hace un año, el ex ministro empezó a rebajar de forma drástica -las dos últimas campañas electorales son una buena muestra- su presencia en la provincia. "Pese a todo -admite un destacado dirigente próximo al ex jefe del Consell-, Eduardo siempre estaba ahí. Esperabas un movimiento suyo siempre". Como apuntó de forma gráfica un responsable de la dirección provincial del PP, "no tenía incidencia en la microeconomía pero sí en la macroeconomía". Es decir, a Zaplana ya se le empezaban a olvidar los nombres del concejal del último pueblo pero sí era un apoyo en Madrid para que se escuchara la voz -con poco éxito, eso sí- de la cúpula popular en Alicante frente al todopoderoso, cada vez más, Francisco Camps; y, sobre todo, la alerta de los golpes que el jefe del Consell, con el apoyo de Rajoy, lanzaba contra la dirección del PP en Alicante.
Volar solos
A partir de ahora, de ayer mismo, los zaplanistas, ahora ya ripollistas, tendrán que empezar a volar solos definitivamente. Eso lo tiene asumido el entorno que arropa todavía a Joaquín Ripoll. La marcha de Zaplana, no obstante, les viene, quizá, en el peor momento. La lucha por el PP de Alicante, soterrada durante once meses por los procesos electorales, se ha reabierto con la elección de compromisarios para el congreso nacional que se celebrará en junio en Valencia. Ambos sectores han medido fuerzas con el objetivo del congreso provincial del PP en el que la presidencia del partido en Alicante, el último reducto que Camps todavía no controla, está en juego. La dirección provincial de los populares admite que la marcha de Zaplana de la vida pública les puede restar apoyos. Cargos públicos hasta ahora leales a la figura del ex ministro, reconocen, podrían acabar dando el salto a las filas de Francisco Camps abducidos por el poder de aquel que puede mantenerlos en sus puestos.
En todo caso, la marcha de Zaplana no ha cambiado, al menos de momento, la estrategia de la dirección del PP en Alicante. Ripoll es ya el referente, señalan sus afines. Con total autonomía, ahora liberado de la etiqueta del zaplanismo, y sin muleta alguna. Y el también titular de la Diputación no sólo mantiene su candidatura a la presidencia provincial del PP sino que, además, insisten desde su entorno, lo hace para ganar. "¿Quiere Camps dar su respaldo a la dirección que ha obtenido el mejor resultado electoral de la historia o prefiere no respetar el trabajo que se ha hecho? Esa es la cuestión", se preguntaba ayer un cargo próximo a Ripoll que, además, recalcó que "tendrá que gobernar la Generalitat y el partido mejor porque ya no tiene a Zaplana para echarle la culpa".
Con la experiencia del reciente pulso para el congreso nacional, el responsable de la Diputación lo tiene claro: el cónclave nacional y el regional, en el que apoyará a Camps, no es su guerra y concentrará todos sus esfuerzos en el congreso provincial. De todas maneras, la dirección de Ripoll sabe que el camino no será fácil. Sin Zaplana, no tendrán ojos en Madrid. Y, además, no sólo las fuerzas están ahora más equilibradas sino que Camps va a utilizar los procesos pendientes -congreso nacional y regional- para seguir minando los apoyos del presidente de la Diputación en una especie de batalla entre David y Goliat. Salvo que Ripoll transmita signos de rendición. Al menos ese es el mensaje que la dirección regional del PP, el altavoz del campismo, trasladó ayer a los que quisieron escuchar. "Ya sin Zaplana de por medio, Ripoll debería sentarse con Camps y decirle ¿presidente, qué necesitas?". Eso, apuntan desde Valencia, podría dar al presidente de la Diputación de Alicante la oportunidad de buscar una salida pactada.
El futuro de los que fueron los principales colaboradores de Zaplana en la Comunidad, por tanto, no sólo depende del control interno que conserve Ripoll para mantener cohesionados los restos de sus tropas en la batalla, a vida o muerte, del congreso provincial. Como también de la capacidad que tenga Camps, ahora convertido en principal barón territorial del PP, para mover bien a todas sus piezas. ¿La respuesta final? No habrá que esperar mucho. Como dicen algunos campistas dispuestos a confrontar, antes de Navidad.
| LA SELECCIÓN DE LOS LECTORES | ||
LO ÚLTIMO |
LO MÁS LEÍDO |
LO MÁS VOTADO |
| CONÓZCANOS: CONTACTO | INFORMACION | LOCALIZACIÓN | CLUB INFORMACION | PROMOCIONES | PUBLICIDAD: TARIFAS | CONTRATAR PRENSA | CONTRATAR WEB |
|
|
|||||||