F. J. BENITO
El retraso que sufre la construcción de la línea de Alta Velocidad ferroviaria entre Madrid y Alicante ha provocado que la capital de la provincia figure entre el grupo de ciudades medias españolas con los precios más caros para volar a Barajas, un 30% por encima de los que se pagan, por ejemplo, en Barcelona o Málaga, donde la llegada del AVE ha desatado una fuerte competencia entre el avión y el tren, lo que beneficia a los usuarios. Las tarifas más elevadas afectan, además, al perfil del viajero que no puede plantearse el desplazamiento con gran antelación, como sucede con aquellos trabajadores que deben viajar a Madrid en el día y sin tiempo de planificarse el vuelo, o con aquellas personas que tienen que volar por un caso de fuerza mayor. Ayer, sin ir más lejos, Iberia ofrecía el billete de ida y vuelta de un Alicante-Madrid para hoy martes a 529 euros. Cantidad que contrastaba con los 236 euros que costaba el vuelo Málaga-Madrid o los 167 euros por los que un barcelonés podía viajar hoy desde la Ciudad Condal a Barajas. Paradójicamente, un empresario alicantino que ayer tuviera que plantearse volar hoy a Londres para volver en el mismo día, podía encontrar una conexión de la compañía aérea británica Easyjet por 273 euros.
Sevilla cuenta con AVE desde 1992, Córdoba, Málaga, Barcelona y Valladolid desde 2007. Sevilla y Barcelona fueron las primeras ciudades en conectar con Madrid mediante un tren de Alta Velocidad. Tras ellas y siguiendo la planificación del Gobierno central, tocaba el turno de Alicante y Valencia, pero nueve años después de que el Ministerio de Fomento encargara la construcción de la línea al entonces Gestor de Infraestructuras Ferroviarias, todavía no se han resuelto aspectos capitales como el soterramiento de los últimos mil cien metros que separan el puente rojo de la Gran Vía del centro de Alicante. Los técnicos más optimistas calculan que el AVE puede ser una realidad en la provincia en el horizonte de 2012, pero nadie sabe a ciencia cierta donde bajarán los pasajeros. Se han barajado incluso, dos opciones: la construcción de una estación provisional de pasajeros en el entorno del puente rojo, la que parece más factible, que el tren entre soterrando hasta la estación actual, justo debajo de la zona donde Renfe tiene sus taquillas y oficinas de atención al público.
Los empresarios de la provincia manejan como pueden la falta de competividad en precio de los vuelos Alicante-Madrid. La mayoría optan por el tren -80 euros el billete de ida y vuelta y casi ocho horas de viaje en total-, o planifican los vuelos con mucha antelación. La Cámara de Comercio mantiene acuerdos puntuales con Iberia y otras compañías para obtener tarifas baratas cuando se trata de misiones comerciales. Coepa no mantiene ningún tipo de colaboración y sólo existe la opción de los empresarios que cuentan con tarjetas "plus" de Iberia en la que van acumulando puntos que al final se cambian por vuelos gratis. La asistencia a ferias profesionales también suele estar subvencionada, pero descuentos puntuales no existen.