J. A. GIMÉNEZ
o es que pretendiera echar el peso de la famosa ley del Talión -ojo por ojo, diente por diente- sobre su hijo, sino hacerle ver que su conducta no era la correcta. Y para ello optó por darle de beber de su propia medicina. Al menos ésta es la versión de un padre que ayer se sentó en el banquillo de los acusados por presuntamente haber mordido a su bebé de 14 meses para tratar de corregirle al menor esta conducta.
Este supuesto mordisco puede costarle una condena de ocho meses de prisión y la prohibición de aproximarse a su hijo a una distancia inferior a los 300 metros durante un periodo de dos años. En el juicio, celebrado ayer en un juzgado de lo Penal de Alicante, el padre aseguró que no llegó a morder al pequeño en ningún momento, sino que solamente le "succionó" la mejilla para que comprobara que su manía de morder hacía daño a los demás.
Debido a la existencia de múltiples desavenencias, el hombre se había separado en junio de 2006 de su esposa y, por acuerdo de ambos, había abandonado el domicilio conyugal, quedándose la madre con el niño, al que el acusado podía visitar y disfrutar de su compañía de forma habitual, según consta en el escrito de calificación del Ministerio Público. Al parecer después de un viaje en coche conjunto, el 18 de febrero de 2007 el padre acudió a la citada vivienda para pasar un rato con su hijo cuando "de forma repentina y sin motivo alguno, excediéndose en el ejercicio del derecho de corrección, le dio un fuerte mordisco en la mejilla derecha del menor", añade la fiscal.
El menor sufrió lesiones consistentes en "mordedura en hemicara derecha, de las que tardó en curar cuatro días, sin incapacidad, requiriendo la primera asistencia facultativa sin posterior tratamiento médico o quirúrgico, no quedándole secuelas", según recogió la acusación pública.
Fue, evidentemente, la madre del pequeño la que denunció los hechos de inmediato, reclamando la indemnización que pudiera corresponderle. La fiscal del caso consideró que los hechos constituían un delito de violencia en el ámbito familiar perpetrado en el domicilio de la víctima y, además de los ocho meses de prisión y de la orden de alejamiento, solicitó también una indemnización de 120 euros y la prohibición de que el acusado tenga o lleve armas durante dos años y medio.
El fiscal que asistió ayer a la vista oral mantuvo la petición inicial de pena en los mismos términos, aunque matizó que alternativamente podría considerarse una falta en lugar de delito.