CLARA R. FORNER
U
na firma de reconocido prestigio internacional, Hugo Boss, se ha implantado en la calle San Francisco. Hace algo más de un mes que abrió y, pese a la crisis, ha obtenido el éxito que esperaban sus dueños. La apertura de esta tienda de lujo simboliza el vuelco que la anteriomente denominada calle Sagasta ha dado en pocos años a raíz de la reforma urbanística en la que se despeatonalizó e iluminó el vial.
Y no es la única, pues María Arellano o Nichi Seijo son otras firmas de calidad que se han instalado en esta histórica calle donde hace unos años se tendía a abandonar locales. Según explica la presidenta de la Asociación de Comerciantes "Más que Centro", Noelia Ñeco, una quincena de nuevos establecimientos ha abierto sus puertas en el último año en la calle San Francisco o tiene previsto hacerlo.
"Se nota que la iniciativa privada está haciendo mucho", señala la portavoz, quien apunta que próximamente se abrirá otra zapatería, una cafetería-pastelería y una tienda de muebles de cocina. Además, el Ayuntamiento está implantando nuevas dotaciones.
Un simple vistazo da idea del vuelco que está dando la calle. Hace unos años la mayoría de los locales estaban regentados por extranjeros, principalmente magrebíes, y algunos de ellos generaron quejas por su mal aspecto. Hoy siguen funcionando los de más calidad, pero la mayoría han ido cerrando y están siendo sustituidos por otros regentados mayoritariamente por españoles o también por extranjeros, pero todos coinciden en que son unos negocios mucho más cuidados.
Estos cambios repercuten en el trasiego de peatones, que ahora ya no se desvían por la calle Gerona para dirigirse de Maisonnave a la Rambla. Ni siquiera los turistas rehuyen ya este vial. "Lo de la inseguridad ya pasó. Ahora hay una convivencia normal", apunta Conchita Heredia, vocal de "Más que centro".
Santiago Alejandro, responsable de la tienda de Hugo Boss, explica que apostó por la calle San Francisco ante la falta de locales y los precios desorbitados de Maisonnave o Gerona. Después de algo más de un mes funcionando, asegura que "estamos muy contentos porque hay mucho paso". No obstante, opina que ahora toca que el Ayuntamiento se implique en la reactivación de otras calles situadas entre ese vial y la Explanada, donde la prostitución sigue ahuyentando a los peatones.