REDACCIÓN
E
l próximo 2 de mayo se cumple el bicentenario del comienzo de la Guerra de la Independencia. Para conmemorar la efemérides INFORMACION publica un especial de 56 páginas a todo color, que entregará a sus lectores de forma gratuita junto con el ejempar del periódico del día. Se trata de un trabajo de investigación llevado a cabo por el escritor Gerardo Muñoz, quien relata de forma amena y detallada cómo fueron aquellos años de hace dos siglos en los que los alicantinos se rebelaron contra la usurpación del trono español y la ocupación del país por parte de Napoleón y su ejército.
Años en los que el temor a la invasión francesa de estas tierras generaba constantes alarmas, algunas de ellas falsas. Años en los que los alicantinos que se alistaron en el ejército o en las milicias debieron enfrentarse al enemigo tanto en sus propias tierras como lejos de ellas. Años de adhesiones y discrepancias, de heroicidades y de venganzas, en los que a veces los alcaldes eran forzados a tomar la vara de mando y luego padecían represalias; en los que la Iglesia y la aristocracia veían amenazados sus privilegios por culpa de una Constitución liberal a la que se oponían los sectores más poderosos y tradicionales; en los que la prensa comenzaba a publicarse regularmente y con cierta libertad.
Años en los que la escasez de víveres y las epidemias se aliaban con la guerra para hacer aún más difícil y dolorosa la vida de los alicantinos, los cuales veían batidas sus tierras por ejércitos y guerrillas, bandoleros y desertores. Tierras ocasionalmente convertidas en campos de batalla donde se libraron combates tan épicos como los llevados a cabo en la Hoya de Castalla. Años en los que las ciudades y pueblos sufrían saqueos (a veces por parte de ambos bandos); y cuyos habitantes más notables podían ser tomados como rehenes.
Ciudades y pueblos que experimentaron pequeñas o grandes transformaciones, con la construcción de los primeros cementerios fuera de los templos y la ejecución de obras de fortificación que, como en el caso de Alicante, supusieron el levantamiento de nuevas murallas y del castillo de San Fernando, así como la aparición y desaparición de barrios enteros.