S. ESCRIBANO
"Todo pasó en tres segundos: oí un ruido y, de repente, me vi en el suelo. Cuando miré a mi alrededor vi a más gente en el suelo del autobús y escuché chillidos de pánico. Había algunas personas que tenían la cabeza llena de sangre". Es el relato de uno de los pasajeros del autobús de la línea 8-A, Juan Carlos Samper, quien explica que en el vehículo "viajábamos unas veintena de personas y la mayoría hemos tenido que ser atendidas por golpes y heridas". Este afectado se encontraba en la tarde de ayer junto a otros heridos en el centro sanitario Perpetuo Socorro de Alicante, donde algunos fueron trasladados en ambulancia y otros acudieron en taxi.
Desde el centro no quisieron dar información sobre el diagnóstico y el número de heridos, pero los propios afectados explicaron que "la mayoría tenían contusiones y hay dos personas mayores que se han dado un golpe fuerte en la cabeza", dice Samper, aquejado de un golpe en las costillas.
Otro herido, José Cerveto, asevera que "estaba de pie porque se aproximaba a la parada y cuando se produjo el choque fui rodando desde la puerta de la salida hasta donde estaba el conductor". Este viajero describe "escenas de pánico" tras el choque, pero insiste en que "afortunadamente sólo ha sido el susto" y explica que "me duele el tobillo, la cabeza y tengo algunos rasguños". Como otros afectados, apunta a que "el todoterreno que se empotró contra el autobús tuvo que saltarse algún semáforo".
Una menor que viajaba en el autobús asegura que "estaba sentada y me he dado un golpe contra el sillón de delante, me duele mucho el cuello". Tras el siniestro "me he quedado en blanco y he visto a mucha gente tirada en el suelo".
En la sala de espera también estaba un matrimonio, Rafael Ordóñez y Angelita Mitjavila, que viajaban junto a dos hijas de unos treinta años. Los cuatro tuvieron que ser atendidos por los sanitarios. El hombre cayó al suelo y sufrió "cortes en la mano, golpes en la rodilla y en la cabeza", según explica. La mujer indica que "me golpeé fuertemente contra el cristal del conductor y todavía estoy mareada". Sus hijas "tienen contusiones en el cuello y las piernas".
Ambos coinciden al explicar que "hemos escuchado el golpe y hemos vito a gente en el suelo, a una mujer sangrando y a gente chillando y llorando. Nos hemos asustado mucho".