EFE
El Juzgado de lo Penal número 2 de Alicante ha celebrado hoy la tercera y última sesión del juicio contra Rubio, que ha quedado visto para sentencia.
En las conclusiones definitivas, la Fiscalía ha mantenido su petición de dos años y seis meses de prisión y cuatro de inhabilitación para el acusado, al que se imputa un delito de homicidio por imprudencia grave.
La acusación particular también ha solicitado la misma pena, y pedido una indemnización para los familiares del joven de 100.000 euros.
Según la acusación particular, que dirige el abogado José Ferrer, el médico sometió el 3 de enero de 2004 al joven, de 27 años y 130 kilos de peso, a una gastroplastia, que consiste en colocar un anillo de silicona en el estómago para estrecharlo.
Antonio R. fue dado de alta el 5 de enero, pero una infección intraabdominal obligó a su reingreso tres días después para ser tratado de nuevo por Rubio.
Según la acusación particular, en este caso hay "cuatro momentos importantes", el primero el día 8 de enero, cuando el fallecido fue sometido a una radiología y una ecografía y, al ser obeso, el radiólogo sugirió a Rubio hacerle un TAC, ya que los resultados de la ecografía no eran concluyentes.
"El médico se negó", ha explicado en declaraciones a EFE Ferrer, que ha recordado que el cirujano ya fue condenado en 1998 "por no hacer un TAC y dejarse gasas dentro de un paciente".
Otro de los momentos importantes, en su opinión, tuvo lugar el día 10, cuando el médico de urgencia ingresó a Antonio en el hospital porque la infección no remitía y, como el cirujano estaba fuera, preparó al paciente para que el doctor lo operase.
"Rubio llegó a las 9 de la noche y decidió no operarle", ha explicado el abogado, quien ha añadido que el día 12 el médico realizó al paciente una cura intensiva y tampoco le quitó el anillo, y esperó al día siguiente para operar a Antonio, pero entonces "su muerte ya era irreversible".
Durante el juicio, el cirujano y ex diputado provincial de Medio Ambiente por el PP entre 1999 y 2003 aseguró que la infección, la fiebre y los vómitos que sufrió el paciente tras la intervención eran normales, y explicó que no le retiró la anilla el día 10 porque todo iba bien.
Además, declaró que cuidó bien del paciente porque todos los días hablaban por teléfono, aunque el día en que ingresaron a Antonio de urgencias estuviera fuera.
En su opinión, la muerte era inevitable, algo en lo que no coincide el abogado de la familia, que considera que en el juicio ha quedado claro, según los peritos, que no hizo todo lo que la Medicina permite.
Según Ferrer, los expertos han dicho en el juicio que cuando una operación de este tipo sale mal o hay un rechazo por parte del paciente, se retira inmediatamente la anilla.
Por su parte, el abogado de la defensa, Isidro Echaniz, ha pedido la absolución de su cliente y ha calificado el juicio de "circo mediático".
El defensor de Rubio ha criticado la actuación de los medios de comunicación durante el juicio y ha considerado que el cirujano ya ha sido condenado por la prensa.