C. R. F.
El propósito de bajar el nivel de crispación política entre PSOE y PP no parece llegar a Alicante a juzgar por el desencuentro que tuvo lugar ayer entre el alcalde de Alicante y el vicepresidente del Consell, por un lado, con la subdelegada del Gobierno, por otro.
Los periodistas habían sido convocados para las 12 del mediodía por el Consell en la Subdelegación del Gobierno. Un cuarto de hora más tarde llegaban al lugar Vicente Rambla y Luis Díaz Alperi, quienes expresaron su estupor cuando comprobaron que nadie les esperaba. No obstante, Rambla apuntó que había recibido un aviso de que el representante del Ministerio de Exteriores se retrasaría y que por eso ellos habían acudido más tarde de lo previsto.
Alperi se mostró especialmente enfadado y reprochó a Llinares que en la reunión anterior sobre este tema, celebrada en febrero, la secretaria de Cooperación Internacional, Leire Pajín, no le comunicara con antelación la presencia del ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, motivo por el cual no asistió el propio Alperi.
Minutos más tarde aparecía la subdelegada, exclamando: "¡Qué sorpresa!". Llinares aseguró que la de ayer era una reunión técnica y que por ese motivo los convocados eran la delegada municipal del Presidencia de Alicante, Sonia Alegría, y el director general de Relaciones Externas de la Generalitat, Gauden Villas, así como representantes de Xàbia y Benidorm, que acogerán subsedes de la Casa del Mediterráneo. "El mundo del revés", lamentó Encarna Llinares, quien criticó que los políticos del PP no asistieran al encuentro anterior con el ministro Moratinos y, sin embargo, sí acudieran ayer a una reunión que, según la subdelegada, iba a ser de tipo técnico. Rambla quiso zanjar al cuestión mostrando el fax enviado el pasado día 15 donde confirmaba su presencia.