A. F.
El presidente de la Audiencia Provincial, Vicente Magro, ofreció ayer dos posibles soluciones para aquellos casos en los que el agresor sea una persona con problemas psiquiátricos. El magistrado señaló que los conflictos con enfermos mentales "leves" podrían subsanarse con una reforma de la Ley de Enjuiciamiento Civil. "Tendría que establecerse un sistema de medicación por orden judicial. Es decir, se podría crear una unidad especial que medique a la fuerza y por orden judicial a aquellos enfermos que no quieran medicarse por sí solos", detalló. La única pega de esta iniciativa, según Magro, es su "tremendo coste económico".
Por el contrario, la mejor alternativa para prevenir y combatir los casos graves pasaría por "crear centros de tratamiento específico", en palabras del presidente de la Audiencia. Magro consideró "una buena idea" construir este tipo de instalaciones para atender directamente a aquellos ciudadanos con desequilibrios mentales severos. "En la provincia no hay ninguno con esas características, y la verdad es que vendría a cubrir un gran hueco, porque hay muchas familias con esta problemática que no encuentran ningún remedio a los problemas de sus hijos", dijo. Estos centros serían "abiertos" y distarían mucho de "los antiguos manicomios cerrados".
En la actualidad, la única alternativa de la que disponen las familias es ingresar a los enfermos en el Hospital por orden de un juez. Allí permanecen un máximo de tres días, se les medica y posteriormente regresan al hogar. Es, en palabras de Magro, el sistema de puerta giratoria. En definitiva, "una solución provisional".
El magistrado, por último, también constató que en 2007 se incrementaron sobre manera los asuntos de violencia en el ámbito familiar tratados en la Audiencia. "Han aumentado de forma considerable", concluyó.