P. ROSTOLL
F
erraz impuso ayer el cierre de filas y la doctrina oficial sobre el trasvase del Ebro a Barcelona en un encuentro al que acudieron los responsables de las federaciones socialistas afectadas por el conflicto hídrico. Es decir, en la cita estuvieron los dirigentes del puño y la rosa que vieron como hace cuatro años Zapatero les quitaba la conducción hídrica desde Tarragona y que ahora asisten al nacimiento de una conexión hasta Barcelona. No hubo cambios. La dirección federal del PSOE les trasladó, punto por punto, la filosofía oficial justo 24 horas antes de que hoy el Consejo de Ministros otorgue carta de naturaleza a la conducción del Ebro a la Ciudad Condal aunque les garantizó que la transferencia hídrica, de 3,9 hm3 mensuales, no irá más allá de junio de 2009.
La delegación valenciana, explicaron fuentes conocedoras de la reunión, estuvo formada por la secretaría de Estado de Cooperación, Leire Pajín; la diputada alicantina Juana Serna, responsable de Medio Ambiente de la gestora socialista; y el portavoz de temas hídricos del grupo parlamentario socialista Francesc Signes. La representante de la dirección federal del PSOE, Soraya Rodríguez, explicó a los cargos socialistas que la entrada en funcionamiento de la desaladora de El Prat de Llobregat, prevista para mediados de 2009, supondrá una inyección de 60 hm3 para el area metropolitana de Barcelona y que, a partir de ese momento, la transferencia hídrica del Ebro quedaría anulada.
Ferraz también ofreció garantías a sus dirigentes territoriales de que, llegada una situación de urgencia, el Gobierno socialista tomaría las mismas medidas con las autonomías que tuvieran problemas de abastecimiento. La dirección federal del PSOE trasladó a las organizaciones territoriales, de acuerdo a la tesis oficial que mantiene el Gobierno sobre este asunto, que la conducción del Ebro a Barcelona no es un trasvase sino una cesión de derechos de agua que utilizan los agricultores de la zona. "Una copia -insistieron los socialistas- del modelo que suministra agua a la Comunidad y a Murcia". La delegación del PSPV no opuso reparos y se unió a la tesis oficial. "Lo único que intenta Camps es enfrentar a los españoles", advirtió la responsable de Medio Ambiente de la gestora y diputada Juana Serna.