S. E. /J. A. M.
Mi hijo me ha amenazado con un cuchillo, me ha dado empujones y hace un mes me agarró del cuello. Llamé a la Policía y después le ingresaron en el hospital. Allí me amenazó con que la próxima vez iba a llegar hasta el final, pero hoy [por ayer] le han dado el alta y está en casa. Tengo miedo de que pierda el control y temo por mi vida", relata una madre de Altea, que pide con desesperación que se interne a su hijo en un centro para enfermos mentales. El médico que atendió al joven en el Hospital de La Vila explica en el informe de alta que padece "un trastorno esquizoafectivo inducido por el consumo de tóxicos, un trastorno de la personalidad y un retraso mental ligero" y reconoce que "el tratamiento ambulatorio y su estancia en el domicilio familiar se han mostrado ineficaces para el control de las patologías y de sus alteraciones de conducta". Por ello, el facultativo añade que "dicho tratamiento pasaría por su internamiento durante 24 horas en un centro, ya que la familia se muestra insuficiente para su seguimiento".
Ante este informe, la madre no entiende los motivos por los que se le ha dado el alta médica a su hijo en lugar de mantenerlo hospitalizado mientras tramita su internamiento en un centro. "Tengo miedo de que consuma alguna droga y le vuelva a dar un brote", asegura esta mujer, que explica que vive a solas con su hijo y que "tengo un cerrojo en mi habitación para encerrarme mientras duermo por el temor a que me haga algo malo".
Angustiada explica que lleva "un año intentando que le ingresen en un centro, pero en unos me dicen que es toxicómano y en otros que es un enfermo mental; es algo dual y necesita atención durante todo el día". Los trámites para solicitar su internamiento en un centro especializado ya están en manos de su abogado, Ernest Armada, así como el caso de la última agresión que sufrió y cuyo juicio se celebrará próximamente.
La afectada relata que a mediados de marzo, su hijo la agarró fuertemente del cuello y "llamé al 112 para que viniera la Policía". Los agentes "se lo llevaron al retén y después al ambulatorio, cuando él pidió que le trasladaran al médico". Desde allí, "le derivaron al hospital y al día siguiente le dieron el alta". Fue al juzgado a declarar por la agresión, pero "tenía alucinaciones y, pese a ello, el juez no quiso ordenar su ingreso en el hospital, así que lo llevé yo misma".
Allí permaneció hasta ayer, cuando le dieron el alta. Era la sexta vez que ingresaba desde agosto de 2006 por trastornos mentales unidos al consumo de drogas.
En el informe forense perteneciente a las diligencias por maltrato, se destaca que el joven reconoce estar enfermo, que cogió a su madre del cuello y que manifestó su deseo de ingresar en algún sitio para su curación. Al respecto, se concluye que "se considera oportuno que sea ingresado en un centro adecuado de desintoxicación y deshabituación y que sea supervisado por un especialista en psiquiatría".
En otro informe del centro de rehabilitación de Benidorm al que acude se asevera que "la situación actual en el domicilio es insostenible" por su conducta "agresiva" y considera "urgente" su ingreso las 24 horas.
"Yo sólo quiero que mi hijo se cure", insiste su madre. Para ello, "debería estar en un centro, porque no está bien como para estar en casa. No es adicto a nada, pero si consume alguna droga pierde el control y se vuelve agresivo".
Su abogado explica que la tramitación de internamiento en un centro ya está en marcha, pero "los informes médicos los hemos recibido hoy". El letrado afirma que "debemos trabajar al máximo para acelerar todo el proceso", por el temor de la madre a que en ese tiempo puedan volverse a repetir situaciones similares.
Preguntada por el caso ocurrido en Murcia, esta madre reconoce que se siente "identificada" y teme que le pueda pasar algo. "Él no es consciente cuando pierde el control", concluye.