N. IGLESIAS
E
l conflicto latente desde hace meses por la renovación de la Sindicatura de Greuges brindó ayer al PP la oportunidad de reabrir viejas rencillas. El portavoz del Consell, Vicente Rambla, mostró su compromiso de instar al síndico adjunto Carlos Morenilla "a dimitir como titular de la institución, cuando llegue a ocupar ese cargo, si el fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana, Ricard Cabedo, dimite antes".
La propuesta del Consell de reformar el reglamento de la Sindicatura para desbloquear la falta de acuerdo entre populares y socialistas podría situar a Morenilla -esposo de la consellera de Turismo, Angélica Such,- al frente de la institución. Esta situación ha vuelto a colocar en la primera línea del debate las críticas vertidas tiempo atrás por el PP contra Cabedo, al que acusaron de "medir con doble rasero" o actuar con "falta de imparcialidad" por su relación con la diputada nacional del PSOE, Juana Serna. Críticas que cobraron fuerza tras las decisiones del fiscal en asuntos como el de la trama de facturas falsas de Terra Mítica o el caso Ivex.
Preguntado por los medios de comunicación por la postura del Consell frente a la similitud familiar entre ambos cargos, Rambla insistió en que la propuesta de reforma del reglamento de la Sindicatura, que permitiría el mandato rotatorio de los síndicos adjuntos mientras los grupos parlamentarios negocian al nuevo representante, no buscaba entrar en estos detalles sino en la necesidad de poner fin a situaciones "anómalas" como la actual, en la que "personas que no han sido elegidas ocupan durante un tiempo ilimitado la representación" de la institución.
Rambla afirmó que de llevarse a cabo la rotación Morenilla asumirá el cargo "porque está en su derecho" y puntualizó que en el caso de dimitir sólo lo hará "si antes da el paso Cabedo, ya que como el PSOE nos ha criticado que no sería coherente que el adjunto segundo a la Sindicatura pueda ser esposo de una consellera, tampoco nos parece coherente que el fiscal jefe sea el marido de una diputada socialista".
El representante del Gobierno valenciano insistió, además, en la necesidad de aplicar las modificaciones en la Sindicatura, ya que la "mala redacción" de algunos puntos de esta legislación ha permitido que "llevemos ya dos años con interinidad". En esta línea, cargó de nuevo contra la representante actual de este órgano, Emilia Caballero, al indicar que de continuar como ahora "si un grupo se opone la renovación, estaremos obligados a mantener de por vida a una síndica adjunta que no ha sido elegida".