VICTORIA BUENO
D
esde que hace dos meses la Conselleria de Educación consintiera en introducir el horario de la jornada escolar entre los próximos temas a negociar con los sindicatos de enseñanza, se dispararon tanto las sirenas de la esperanza entre el sector docente por lograr la jornada única largamente reivindicada como las alarmas entre el sector de los padres de alumnos, que no quiere ni oir hablar del tema.
Esta misma mañana arranca la negociación prometida por el conseller Alejandro Font de Mora. Ha convocado a los sindicatos de enseñanza a la primera mesa técnica que se celebra en esta Comunidad sobre el controvertido tema de la jornada escolar siendo una de las cuatro autonomías de toda España que todavía no la han implantado.
La posición previa que ha adoptado el conseller al respecto no satisface de entrada a los representantes docentes, que incluso la han tachado de "cinismo", como señalan desde la formación mayoritaria STEPV: "La Administración ha advertido de que si no hay un consenso de la comunidad educativa no regulará la jornada continua, cuando raramente cuenta con el consenso de toda la comunidad educativa en sus actuaciones". El propio Font de Mora declaró a este diario el pasado mes de enero con motivo de una visita que giró a Alicante que había que ser muy cuidadosos con este asunto "porque se puede incidir en la dinámica de la relación familiar". Y además concretó que sin un respaldo mayoritario de los padres de alumnos no habría cambios: "Sólo cuando tengamos una amplia panorámica plantearemos las soluciones oportunas", concluyó, descartando que pudiera haber resolución alguna de cara al próximo curso.
Pese a este posicionamiento, los representantes del profesorado insisten en cantar las ventajas que supone contar con la posibilidad de poder elegir en cada centro la jornada escolar que decida la mayoría. Tanto STEPV como CC OO y UGT quieren que al menos se ofrezca la opción, y para ello la Administración debe cambiar la ley actual que data de 1998 para pasar a regular la flexibilización de la jornada escolar y que, a partir de ahí, se puedan modificar los horarios en función del proyecto de centro que se apruebe en cada colegio con todos los sectores implicados.
La propuesta que CC OO y UGT llevan a la reunión de hoy es conjunta, incide en el consenso de hasta dos tercios del Consejo Escolar y posterior referéndum entre los padres con la exigencia del 70% de los votos para llegar a un acuerdo. Añaden que en ningún caso debe mermar ni la carga lectiva actual ni ninguno de los servicios existentes -transporte, comedor y actividades extraescolares por la tarde- para los alumnos.
El STEPV pone el acento en tranquilizar a las familias. Apunta que la jornada actual no responde al mejor rendimiento de los alumnos sino a una época pasada e inmovilista, que el resto de las comunidades autónomas que ya la han puesto en marcha no han empeorado los resultados académicos y sin embargo han mejorado los condicionamientos del entorno del alumnado. De la misma forma, ANPE subraya que no se trata de imponer nada y su campaña data de hace diez años con la intención de exponer en cada centro las bondades de poder elegir el horario sin renunciar a ningún servicio. CSI-CSIF por su parte ha llegado a convocar concentraciones esta mañana en el horario del recreo para que los docentes presionen ante Educación.
Ninguno de estos argumentos convence de momento al sector de los padres de alumnos. Tanto las federaciones provinciales de la pública -Gabriel Miró y Enric Valor- como de la concertada -Escuela y Familia-rechazan y cuestionan una jornada escolar continua para sus hijos. Advierten problemas en el rendimiento por la concentración del horario, temen que los comedores y las actividades extraescolares desaparezcan como sucedió en los institutos donde tienen la jornada única y sostiene que la única conciliación familiar y laboral que favorece es la de los propios docentes y no la de los padres.