J. A. M.
La Audiencia Provincial de Alicante ha condenado a dos penas de cuatro años de prisión a los dos acusados de la mayor estafa a centros de estética, según la sentencia a la que tuvo acceso ayer este diario. Los dos acusados llegaron a comercializar un total de 134 aparatos de depilación en toda España, a pesar de que no tenían ningún láser instalado. Un total de 64 centros se personaron como acusación particular, ejercida por el abogado José María Bueno, para reclamar más de un millón y medio de euros de indemnización. Los dos acusados alegaron en el juicio que ellos eran sólo comerciales, que pusieron a la venta un producto que se comercializaba en otros países. Cada aparato se vendía por 21.000 euros.
El fallo dictado por la Sección Segunda de la Audiencia considera probado que los acusados conocían perfectamente que el aparato no tenía ningún resultado y que era una linterna roja, sin ningún efecto sobre la piel. "La intención defraudatoria se evidencia al exigir que en caso de avería la máquina se enviara a Francia para su reparación. Se trataba de evitar que al ser desmontada en España se descubriese el engaño". Las primeras reclamaciones empezaron a llegar a los cinco meses de comercialización del apartado y la sentencia recalca que los acusados no adoptaron ninguna medida correctora, limitándose a recomendar la utilización de ceras de mayor calidad que retrasaban la reproducción del pelo continuando las ventas hasta abril del año 2001. Para dar más credibilidad al tratamiento ofrecían la cobertura de un seguro que devolvía el dinero si el cliente no quedaba satisfecho. La sentencia dice que las pólizas formaban parte del engaño y que las aseguradoras nunca hubiesen respondido de la ineficacia del tratamiento si la causa era atribuible a que las máquinas no tenían láser. El caso provocó centenares de reclamaciones y obligó a algunos centros a cerrar sus puertas por la pérdida de imagen.