J. HERNÁNDEZ
L
os vecinos de Rabasa dicen que desde que se inauguró, en la época de Lassaletta, no se había restaurado", apunta Juan Susarte, monitor de pintura del programa de garantía social que desarrollan el Ayuntamiento de Alicante y el Servef, sobre la pasarela peatonal en la que desde marzo trabajan varios de los alumnos del programa. Desde las 7.30 de la mañana hasta las 12.30 los chicos se ocupan del oxidado puente elevado sobre el que están aplicando dos capas de "minio" blanco que cubrirá las manchas de herrumbre, grafitis y suciedad, y acabarán a finales de mayo con una tercera capa de esmalte poliuretano.
Son nueve los jóvenes de 18 a 22 años que están restaurando esta pasarela mientras que los otros cuatro que completan este cursillo están pintando bancos y vallas de los barrios de la zona norte de Alicante. Los alumnos han terminado ya de sanear paredes y techos de las instalaciones del centro Nazaret dentro de la parte práctica de este curso de nueve meses que empezó en septiembre con formación teórica relativa a la profesión de pintor, y que ofrece a estos chicos la posibilidad de reengancharse a la formación reglada a través de módulos de grado medio o convertirse en pintores y tener una salida profesional.
Los que restauran la pasarela de Rabasa están entusiasmados con este trabajo y con un programa que les ha permitido volver a valorarse y hacer nuevos amigos. Jonathan Baidez, de 18 años, dejó los estudios hace dos. Quería ser futbolista pero ha aprendido a pintar "y me gusta. Está bien para chavales como nosotros que no tenemos muchas oportunidades y que nos ha ido mal en el instituto".
"Me gustaría pintar La Moncloa de Zapatero", apunta José Domingo, de 22 años. "O casas, garajes, barcos...Esto está bien para el día de mañana, he descubierto algo que puedo hacer, una profesión". En su caso estudió hasta los 18 años y después trabajó en la obra "pero me fui porque no me gustaba el ambiente. A través de un amigo me enteré del cursillo de pintura y he aprendido que puedo hacer cosas, que me puedo superar porque si no lo intentas...".
La experiencia también está siendo muy positiva para Alejandro López, de sólo 16 años. "Destacaría la parte práctica al aire libre, posiblemente he descubierto una profesión y mis padres están contentos, creen que tengo mucha fuerza de voluntad". Pintando la pasarela de Rabasa dice que lo más difícil es llegar bien a todas las rejillas del puente pero poco a poco se consigue siguiendo los consejos de su monitor, "que más que un profesor es un amigo y nos enseña con paciencia".
Daniel Alonso, de 17 años, explica mirando al cuartel de Rabasa que siempre le ha tirado el Ejército. "Puedo entrar con 18 años y segundo de ESO aprobado", requisito que no cumple. "El jefe de estudios de mi centro me aconsejó un programa de garantía social y elegí éste. Me gusta pintar y tengo fuerzas para seguir estudiando -se plantea acceder al grado medio-, antes no hacía nada y ahora estoy motivado".
Aunque este año son sólo chicos alicantinos, el programa de garantía social que dirige Silvia Morales y coordina Antonia Valdivieso, tuvo el pasado ejercicio a dos chicas y un inmigrante, y restauraron la pasarela del Postiguet al Raval Roig. El grado de reinserción es notable y de los 15 alumnos de 2007, trabajan ya ocho.