A. PRADO
Los médicos del Hospital Clínico de Barcelona decidieron ayer aplazar el trasplante de riñón al que preveían someter hoy al paciente murciano Juan Pedro Baños con el órgano que iba a donar la alicantina Gregoria Ruiz, de 60 años.
El motivo que ha llevado a suspender, por el momento, esta intervención obedece al estado de salud del receptor, según explicó el marido de la donante, Juan Francisco González, quien señaló que el problema eran los niveles de anticuerpos de Juan Pedro Baños, que se hallaban por encima de los parámetros permitidos para poder llevar a cabo el trasplante con garantías de que no va a generar rechazo en el cuerpo del receptor.
"Es una lástima, porque Juan Pedro tiene que seguir con la medicación para que le bajen los niveles, no hay vuelta de hoja, pero no hemos perdido la esperanza en hacerlo dentro de unos días, la ilusión es la misma", apuntó ayer Juan Francisco González. A pesar del contratiempo, las dos familias se encontraban animadas y esperan que hoy les informen los médicos de cuándo podría realizarse el trasplante, en función del estado de Baños.
Gregoria y su marido pasaron ayer la noche en Barcelona, una vez fuera del hospital, y ayer aún desconocían cuando fijarán su regreso a Alicante.
En la mañana de ayer, Gregoria Ruiz ingresó en el Hospital Clínico de Barcelona y se encontraba "tranquila y con muchas ganas ya de que se hiciera trasplante", como apuntaba su marido, Juan Francisco, después de más de tres años de pruebas y de espera desde que su mujer se puso en contacto con Juan Pedro a partir del programa radiofónico "La Gramola", que es el nombre con que los médicos han bautizado al trasplante, el Ü"caso Gramola", el primero entre vivos no emparentados.
"Las dos familias somos ya una, después de tanto tiempo de relación", añadió Juan Francisco, quien manifestó que su intención es "concienciar a la gente de la importancia de donar órganos". Uno de sus hijos, por cierto, iba a estar presente en la intervención, ya que es coordinador de donantes en la UCI de Torrevieja.